En un momento en que las economías desarrolladas acumulan incertidumbres políticas y fiscales, el capital global busca nuevos anclajes y los encuentra en mercados emergentes como Corea del Sur, Taiwán y Brasil. Impulsados por la revolución de los semiconductores, la demanda de minerales críticos para la inteligencia artificial y una mayor estabilidad macroeconómica, estos mercados han superado en rentabilidad al S&P 500 en lo que va de 2026. Es el viejo movimiento del agua buscando su nivel: cuando el centro vacila, la periferia florece.