Los inversores exigen rentabilidades récord en deuda pública, equiparables a la crisis de 2008

Los inversores quieren más dinero, y están en posición de exigirlo
Los rendimientos de los bonos públicos alcanzan máximos desde la crisis de 2008, reflejando demanda de compensación por riesgo.
Mark

¿Por qué los inversores de repente exigen rendimientos tan altos? ¿Qué cambió?

Mimi

No cambió de repente. Empezó a principios del verano y ha ido acelerándose. Los inversores están pidiendo más compensación porque ven más riesgo: déficits fiscales que no bajan, inflación que no desaparece, tensiones geopolíticas. Es como si dijesen: "Si me pides que te preste dinero durante 10 años en este contexto, necesito ganar más."

Luke

Pero espera. ¿Cuánto de esto es realmente nuevo? Los déficits fiscales han sido altos durante años. ¿Qué es lo que hace que ahora sea diferente?

Mimi

Lo que dicen los analistas es que parece estructural. No es una crisis pasajera. Es la combinación: deuda soberana elevada, emisiones masivas de bonos de IA, costes energéticos altos, todo junto.

Mark

¿Y la Reserva Federal qué está haciendo al respecto?

Mimi

Está intentando una estrategia defensiva: emitir más deuda a corto plazo y recomprar la de largo plazo para no pagar rendimientos tan altos. Pero eso tiene sus propios riesgos.

Luke

¿Qué riesgos? ¿Concretos?

Mimi

Si dependes más de deuda a corto plazo, tienes que refinanciar más frecuentemente. Si los tipos suben, te duele más. Es como cambiar una hipoteca fija por una variable para ahorrar ahora, pero asumiendo riesgo después.

Mark

¿Entonces esto va a empeorar?

Mimi

Los analistas no ven señales de que vaya a mejorar pronto. Es probable que los rendimientos sigan subiendo, especialmente si los bancos centrales suben más los tipos.

Luke

Una pregunta: ¿esto es realmente comparable a 2008? Porque el artículo dice que los niveles de rendimiento son similares, pero ¿la situación es la misma?

Mimi

No. En 2008 fue una catástrofe. Ahora las economías están creciendo y la banca está saneada. Es riesgo, pero no es colapso.

  • Bonos estadounidenses a largo plazo superan el 5%; europeos rondan el 4%
  • Niveles no vistos desde 2007-2008 en EE.UU. y Francia; desde 2011-2013 en otros países
  • Déficits fiscales elevados, emisiones de IA y costes energéticos son los principales impulsores
  • Analistas señalan carácter estructural de las presiones, no coyuntural

Bonos a largo plazo de EE.UU. superan el 5% y los europeos rondan el 4%, reflejando demanda de compensación por riesgo en contexto de déficits altos. Analistas señalan que presiones sobre rentabilidades tienen carácter estructural, vinculadas a deuda soberana elevada, emisiones de IA y costes energéticos persistentes.

Los inversores exigen rentabilidades superiores al 5% en bonos estadounidenses y al 4% en europeos, niveles no vistos desde 2007-2008, impulsados por déficits fiscales elevados, inflación persistente e incertidumbre geopolítica.

Los inversores están pidiendo más dinero por prestar. Mucho más. Los bonos estadounidenses a largo plazo han superado el 5%, y en Europa, Francia, Italia y España rondan el 4% o más. Son cifras que no se veían desde la crisis de 2008, o en algunos casos desde los años de turbulencia que siguieron a 2011. El mercado está exigiendo una compensación cada vez mayor por el riesgo de mantener deuda pública durante años, en un momento en que la incertidumbre geopolítica es alta, los gobiernos gastan más de lo que ingresan, y nadie sabe bien qué pasará con la inflación o los tipos de interés.

Kriti Gupta, estratega de inversiones globales de JPMorgan Banca Privada, observa que esta tendencia al alza en los rendimientos de los bonos ha marcado el comportamiento de los mercados desde principios del verano. Los culpables son varios y actúan juntos: los déficits fiscales de los países no dejan de crecer, las empresas de inteligencia artificial están emitiendo cantidades récord de bonos corporativos, y los costes energéticos siguen siendo elevados. Desde Pimco, la gestora de inversiones, coinciden en que el aumento de la deuda soberana, las emisiones masivas de bonos ligados a la IA, y la preocupación persistente por la inflación energética están todos jugando un papel en cómo los inversores valoran el riesgo.

Lo que preocupa a los analistas es que estas presiones no parecen ser coyunturales. Raphaël Thuin, jefe de estrategia de mercados de capitales de Tikehau Capital, señala que las fuerzas detrás de estos rendimientos elevados tienen un carácter cada vez más estructural. Esto significa que el mundo probablemente tendrá que acostumbrarse a vivir con rendimientos en estos niveles durante años. Los déficits fiscales siguen siendo altos sin visos de cambio inmediato, la inflación sigue presionando, los riesgos geopolíticos en torno al estrecho de Ormuz persisten, y la energía sigue siendo cara. La combinación de déficits más grandes y una inflación más persistente podría definir los próximos años, según Thuin, y podría reforzar un reajuste de los tipos de interés de largo alcance y carácter generacional. Aunque, añade, las economías e inversores pueden soportar estos niveles.

Los inversores hablan ahora de la prima a plazo: la compensación extra que exigen por mantener deuda pública a más largo plazo en medio de una incertidumbre mayor. Felipe Villarroel, socio y gestor de carteras de TwentyFour AM, explica que cuanto mayor sea la incertidumbre, mayor prima exigen los inversores. En este momento, la inflación, las tensiones geopolíticas y la situación fiscal de los países hacen que sea difícil tener claridad sobre el futuro a cualquier horizonte temporal.

La Reserva Federal está intentando una estrategia defensiva: concentrar sus emisiones en deuda a corto plazo y recomprar la de largo plazo para evitar pagar rendimientos tan altos a 10 o 30 años. Pero los analistas advierten que esta aproximación también tiene riesgos. Thomas Hempell, responsable de análisis macro y de mercados de Generali Investments, señala que la financiación a corto plazo puede reducir los costes de endeudamiento esperados porque evita fijar la prima por plazo que los inversores exigen para vencimientos más largos. Sin embargo, depender más de deuda a corto plazo aumenta los riesgos de refinanciación y hace que el país sea más sensible a cualquier subida de tipos de interés.

Abdallah Guezour, director de deuda de mercados emergentes y materias primas de Schroders, observa que las presiones sobre los rendimientos de los bonos estadounidenses, que están arrastrando a los europeos, se han intensificado. Estamos acercándonos a una fase crítica del ciclo de los bonos soberanos de Estados Unidos y de los mercados desarrollados, dice.

Los analistas no ven señales de que la situación vaya a cambiar pronto. Es probable que los rendimientos que exige el mercado por la deuda pública sigan creciendo, especialmente si los bancos centrales inician un nuevo ciclo de subidas de tipos de interés. Es un cóctel que lleva la deuda pública a niveles de cierto riesgo, con intereses cercanos a los de la gran crisis. La diferencia es que esta vez los países tienen economías creciendo y la banca está saneada, así que la catástrofe de entonces no se repite. Pero el mensaje es claro: los inversores quieren más dinero, y están en posición de exigirlo.

La marcha alcista de los rendimientos de los bonos sigue marcando la narrativa del mercado
— Kriti Gupta, estratega de inversiones globales de JPMorgan Banca Privada
Las fuerzas detrás del comportamiento de los bonos parecen tener un carácter cada vez más estructural
— Raphaël Thuin, jefe de estrategia de mercados de capitales de Tikehau Capital
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