En el cruce entre la ambición regulatoria y la realidad económica, los fabricantes españoles de vehículos industriales advierten que la electrificación del transporte pesado avanza a un ritmo que condena al país a cumplir los objetivos climáticos de 2030 con cuatro décadas y media de retraso. Con apenas el 1,6% de cuota eléctrica en 2025, España ilustra una paradoja moderna: la oferta tecnológica existe, pero la lógica del mercado —coste, rentabilidad, supervivencia empresarial— no acompaña a la voluntad normativa. La industria no pide abandonar la meta, sino que la transición sea posible sin