Una semana es, a veces, todo el tiempo que necesita el mercado para deshacer lo que la política fiscal tardó meses en construir. En la Costa da Morte, la rebaja de veinte céntimos por litro aprobada el 1 de septiembre ha quedado prácticamente absorbida por la subida de precios en las gasolineras, devolviendo a los conductores al mismo umbral de coste del que partían. El episodio plantea una pregunta antigua: ¿pueden los alivios fiscales temporales competir con la velocidad con que los mercados recuperan sus márgenes?