Los caseros neutralizan el recorte fiscal de la ley de vivienda con subidas de alquiler

El encarecimiento de los alquileres compensó el recorte de beneficios fiscales
Los propietarios ganaron más dinero y pagaron menos impuestos, lo opuesto a lo que la ley pretendía.
Mark

¿Por qué aumentó el ahorro fiscal si la ley lo redujo?

Mimi

Porque los alquileres subieron más rápido de lo que bajó el incentivo. Un porcentaje menor aplicado a una base mucho mayor sigue siendo un número grande.

Mark

¿Esto significa que la ley de vivienda fracasó?

Mimi

No exactamente. La ley buscaba desalentar la especulación. Pero el mercado siguió su propia lógica: los precios subieron de todas formas, y los propietarios se beneficiaron doblemente.

Mark

¿Quién se lleva el mayor beneficio de esto?

Mimi

Los propietarios con ingresos altos. Alguien que gana más de 600.000 euros al año se ahorra casi 8.600 euros en impuestos. La mayoría de los beneficiarios están en las rentas medias y altas.

Mark

¿Y en las regiones donde los alquileres son más baratos?

Mimi

Allí el ahorro es mucho menor. En Extremadura apenas llega a 1.680 euros por persona. La desigualdad territorial es enorme.

Mark

¿Qué debería haber hecho el Gobierno?

Mimi

Eso es la pregunta. Quizá reducir el incentivo no fue suficiente. Quizá necesitaba controlar los precios de otra manera, o hacer la deducción aún más pequeña. Pero lo que pasó fue que el mercado simplemente se movió más rápido que la ley.

  • La ley de vivienda recortó el incentivo fiscal a los caseros, pero el mercado respondió con alzas de alquiler del 9,6% en un solo año, convirtiendo la medida en papel mojado.
  • El ahorro fiscal total de los propietarios subió a casi 6.725 millones de euros en 2024, más que el año anterior, pese a que el porcentaje de deducción era menor.
  • La desigualdad territorial es flagrante: un propietario en Baleares se dedujo de media más de 4.800 euros, mientras que uno en Extremadura apenas alcanzó los 1.680 euros.
  • El beneficio se concentra en rentas medias-altas: los contribuyentes con más de 601.000 euros de ingresos disfrutaron de una deducción media de 8.600 euros, casi el triple de la nacional.
  • El resultado es el opuesto al objetivo legislativo: los caseros terminaron ganando más dinero y pagando menos impuestos, mientras la presión sobre los inquilinos no cedió.

En 2024, el Gobierno español redujo la deducción fiscal para propietarios arrendadores del 60% al 50%, con la intención de moderar la especulación inmobiliaria. Sin embargo, la Agencia Tributaria reveló que el ahorro fiscal total de los caseros creció un 5,9%, porque el precio del alquiler escaló con tal fuerza —de 10,5 a 15,3 euros por metro cuadrado en cuatro años— que amplió la base imponible más allá de lo que el recorte pudo compensar. Es la historia de una política que llegó tarde a un mercado que ya corría demasiado rápido.

A principios de 2024, la ley de vivienda del Gobierno recortó la deducción en el IRPF para los propietarios arrendadores, bajándola del 60% al 50% sobre los rendimientos netos del alquiler. La medida buscaba desalentar la especulación y aliviar la presión sobre los precios. Cuando la Agencia Tributaria publicó los datos ese mismo julio, el resultado fue desconcertante: el ahorro fiscal total de los caseros no bajó, sino que creció un 5,9%.

La explicación es tan sencilla como contundente. Entre enero de 2022 y julio de 2026, el precio del metro cuadrado pasó de 10,5 a 15,3 euros. Esa escalada fue suficiente para neutralizar el recorte: los propietarios declararon más ingresos que nunca, y aunque el porcentaje de deducción era menor, la base sobre la que se aplicaba era mucho mayor. El rendimiento neto total declarado por alquileres creció un 9,6%, pasando de 17.928 a 19.642 millones de euros, y el número de declaraciones con reducción subió de 2,18 a 2,24 millones.

La geografía del beneficio revela profundas desigualdades. Baleares encabeza la lista con una reducción media de más de 4.800 euros por contribuyente, seguida de Madrid con 3.800 y Cataluña con 3.600. En el extremo opuesto, Extremadura apenas alcanza los 1.680 euros. El perfil de los beneficiarios también es elocuente: casi 760.000 contribuyentes con ingresos entre 30.000 y 60.000 euros lideraron el grupo, pero quienes más se dedujeron fueron los de rentas más altas, llegando a una media de 8.600 euros entre los que superan los 601.000 euros anuales.

Como señala Raquel Jurado, técnica del Registro de Economistas Asesores Fiscales, el factor determinante fue el encarecimiento de las rentas, no los nuevos porcentajes legales. El mercado inmobiliario se movió más rápido que la regulación, y los caseros terminaron ganando más dinero y ahorrándose más en impuestos: exactamente lo contrario de lo que la ley pretendía.

A los caseros españoles les recortaron el incentivo fiscal a principios de 2024. La ley de vivienda del Gobierno redujo su deducción en el IRPF del 60% al 50% sobre los rendimientos netos del alquiler. Era un cambio pensado para desalentar la especulación inmobiliaria y aliviar la presión sobre los precios. Pero cuando la Agencia Tributaria publicó los datos de ese primer año de aplicación, en julio pasado, reveló algo inesperado: el ahorro fiscal total que los propietarios consiguieron no bajó, sino que subió un 5,9%.

La paradoja tiene una explicación simple y brutal. Mientras el Gobierno recortaba beneficios tributarios, los alquileres en España no dejaban de crecer. Entre enero de 2022 y julio de 2026, el precio del metro cuadrado pasó de 10,5 euros a 15,3 euros. Esa escalada fue lo suficientemente fuerte para compensar el recorte fiscal. Los propietarios declararon más ingresos por alquiler que nunca, y aunque el porcentaje de deducción era menor, la base sobre la que se aplicaba era mucho más grande. El resultado neto: ganaron más dinero y, paradójicamente, también se ahorraron más en impuestos.

Los números lo confirman. El rendimiento neto total declarado por alquileres creció un 9,6% en 2024, pasando de 17.928 millones a 19.642 millones de euros. Al mismo tiempo, el importe conjunto de las reducciones fiscales alcanzó casi 6.725 millones de euros, frente a los 6.353 millones del año anterior. Además, más propietarios se acogieron al beneficio: el número de declaraciones que incluyeron reducciones por rentas de alquiler pasó de 2,18 millones a 2,24 millones. Y la reducción media por contribuyente subió de 2.920 euros a 3.006 euros, un aumento del 2,9%.

Raquel Jurado, técnica del Registro de Economistas Asesores Fiscales, señala que lo más significativo es precisamente esa divergencia entre el crecimiento de los ingresos reales y el de las deducciones. El encarecimiento de las rentas fue el factor determinante, más que cualquier efecto de los nuevos porcentajes introducidos por la ley. En otras palabras, el mercado inmobiliario se movió más rápido que la regulación fiscal.

La geografía del beneficio es desigual. Baleares registró la reducción media más elevada, con más de 4.800 euros por contribuyente, reflejando un mercado de alquileres bajo presión constante. Madrid alcanzó los 3.800 euros y Cataluña los 3.600 euros. En contraste, Extremadura apenas llegó a 1.680 euros, Castilla y León a 1.800 euros y Castilla-La Mancha a 1.900 euros. La brecha es enorme y responde principalmente a las diferencias de precio entre regiones.

El perfil de quienes se benefician también es revelador. Casi 760.000 contribuyentes con ingresos entre 30.000 y 60.000 euros anuales fueron el grupo más numeroso que se acogió a la deducción en 2024. Les siguieron quienes ganaban entre 21.000 y 30.000 euros, con alrededor de 360.000 declaraciones, y los que oscilaban entre 60.000 y 150.000 euros, con algo más de 307.000 beneficiarios. La mayoría de los propietarios que se aprovechan de esta reducción están en las rentas medias y altas.

La cuantía de la deducción crece con los ingresos. Quienes declararon entre 21.000 y 60.000 euros aplicaron una reducción media de alrededor de 2.900 euros. Entre los que ganaban de 60.000 a 150.000 euros, la cifra ascendía a 4.000 euros. En el extremo superior, los pocos contribuyentes con más de 601.000 euros de renta disfrutaron de una reducción media de más de 8.600 euros, casi el triple de la media nacional. Esto ocurre porque los hogares con mayores ingresos reciben más rentas de alquiler, ya sea porque los inmuebles que alquilan son más caros o porque no arriendan una sola vivienda, sino varias.

La historia que cuentan estos números es la de un mercado inmobiliario que se ha movido con una velocidad que la política fiscal no ha podido frenar. El Gobierno intentó reducir los incentivos para los propietarios, pero el encarecimiento de los alquileres fue tan acelerado que anuló ese efecto. Los caseros terminaron ganando más dinero y pagando menos impuestos, exactamente lo opuesto a lo que la ley pretendía.

Lo más llamativo es la evolución del rendimiento neto del alquiler, que aumentó un 9,6% mientras las reducciones solo lo hicieron un 5,9%
— Raquel Jurado, técnica del Registro de Economistas Asesores Fiscales
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