En los márgenes de lo que llamamos conciencia, un equipo internacional de científicos ha encontrado en los abejorros algo que desafía la frontera entre el reflejo y la experiencia: gestos de satisfacción tras el dulzor, rechazos activos ante lo amargo, y preferencias que se transforman según el estado interno del cuerpo. Publicado en las páginas de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el estudio no proclama que estos insectos sienten como nosotros, pero sí sugiere que su vida interior es más rica de lo que la ciencia había querido admitir. En un momento en que los polini