Desde la intersección entre cardiología y neurociencia, el médico Daniel López Rosetti recuerda una verdad que la modernidad tiende a olvidar: somos criaturas emocionales antes que racionales, y el cuerpo en movimiento habla directamente a esa naturaleza profunda. El ejercicio físico, practicado con regularidad, no es un complemento al bienestar mental sino un tratamiento con dosis, mecanismo y tiempo de respuesta comprobados. En un momento en que la depresión y el estrés afectan a millones, esta evidencia ofrece una herramienta accesible que no requiere receta, solo constancia.