En el escenario del segundo debate municipal de Lima, Rafael López Aliaga y Samuel Daza convirtieron un espacio pensado para el diálogo cívico en un duelo de acusaciones personales. Lo que estaba en juego no era solo la alcaldía, sino el relato sobre quién ha traicionado más a los limeños: el que gobierna o el que aspira a gobernar. En el fondo, el intercambio revela una política donde la credibilidad se disputa a golpes de cifras, escándalos y heridas electorales que aún no cicatrizan.
López Aliaga y Daza se enfrentan en debate: acusan gestión fallida y pérdida presidencial
Se menciona un saldo de 300 muertes atribuidas al gobierno durante el período de julio a la fecha del debate.