En medio de semanas de parálisis legislativa, dos senadores de oposición encontraron una fórmula para simplificar una reforma constitucional en seguridad que el Gobierno impulsaba con urgencia: reducir sus ambiciones de ocho ejes a tres. El acuerdo no despeja el camino de inmediato —la comisión no retomará el debate hasta octubre—, pero señala que incluso en tiempos de fragmentación política, la negociación silenciosa puede abrir grietas donde antes había muros. Mientras tanto, la Cámara de Diputados demostró que la agenda de seguridad puede moverse por carriles distintos, aprobando una amplia