En las noches europeas de Anfield, donde la historia pesa tanto como el resultado, el Liverpool volvió a imponer su ley ante el Atlético de Madrid con un triunfo por 2-1 en la fase de liga de la Champions League. Los Reds demostraron que la solidez colectiva puede silenciar incluso a los atacantes más talentosos, neutralizando a Julián Álvarez y conteniendo el ímpetu colchonero. El fútbol, una vez más, recordó que los estadios con memoria propia son fortalezas difíciles de conquistar.