Durante más de dos décadas, España ha medido la salud de sus diecisiete sistemas sanitarios autonómicos con un instrumento que muchos expertos consideran roto: las estadísticas de listas de espera. Lo que debería ser un termómetro fiel de la atención ciudadana se ha convertido, en cambio, en un espejo que cada región puede inclinar a su conveniencia. La pregunta que emerge no es solo técnica, sino profundamente ética: ¿a quién sirven los datos cuando los datos no sirven a los pacientes?
Listas de espera: un sistema bajo sospecha de maquillaje durante más de 20 años
Los pacientes en espera de atención sanitaria pueden experimentar retrasos en diagnósticos y tratamientos debido a la falta de precisión en la medición de tiempos de espera.