En un mundo donde los niños ya no pueden ser protegidos de las imágenes de la guerra ni del peso del capitalismo, la literatura infantil y juvenil asume una tarea que los adultos a menudo eluden: nombrar lo innombrable con honestidad y ternura. Una selección de libros publicados en Argentina propone, en el marco del Día del Padre, que leer juntos puede ser una forma de habitar la complejidad sin abandonar la esperanza. Desde la pregunta más difícil —¿por qué existen las guerras?— hasta la voracidad silenciosa del dinero, estos libros son, ante todo, herramientas para el diálogo entre generacio
Libros para explicar lo inexplicable: guerra, capitalismo y poesía en el Día del Padre
Los niños ya saben que hay guerras. Lo que no tienen son palabras.
¿Por qué un libro sobre guerra para niños en el Día del Padre? Parece una elección extraña.
No es extraña si pensamos que los niños ya saben que hay guerras. Las ven. Lo que no tienen son palabras para entenderlas. Pomeraniec les da esas palabras.
Pero ¿a qué edad? El libro dice "a partir de los 9 o 10 años". ¿Eso es verificable o es una recomendación editorial?
Es una recomendación de quien reseña. El libro existe, está publicado, pero la edad exacta depende de cada niño.
¿Y cómo explica algo tan complejo sin simplificar demasiado?
Expone las contradicciones. Dice: ustedes aprenden que los problemas se resuelven hablando, pero el mundo adulto no lo hace. Eso es honesto.
¿Pero qué pasa después? ¿El libro ofrece soluciones o solo plantea preguntas?
Deja una grieta abierta para la esperanza y la cultura de la paz. No es un manual de soluciones. Es un inicio de conversación.
¿Y los otros libros? ¿Todos abordan temas pesados?
No. Capital es sobre capitalismo pero sin palabras. Sobrenatural es pura imaginación. Spinetta es poesía. Son formas diferentes de estar con lo complejo.
¿Quién es Afonso Cruz? ¿Es conocido en Argentina o es una apuesta editorial?
Visitó el país este año para la Feria del Libro. Así que no es desconocido, pero tampoco es un clásico local.
¿Entonces estos libros son para regalar o para leer en familia?
Para ambas cosas. Pero especialmente para leer juntos. Para tener un pretexto de conversación.
Il Polso
- Los niños ya saben que hay guerras: las ven en pantallas y redes, y la pregunta que hacen paraliza a los adultos que les enseñaron que los conflictos se resuelven hablando.
- El libro de Hinde Pomeraniec enfrenta esa contradicción sin evasivas, explicando desde la ambición de poder hasta los crímenes de guerra, pero dejando siempre una grieta abierta para la esperanza.
- Un álbum sin palabras de Afonso Cruz narra la voracidad del capitalismo a través de un chanchito alcancía que crece, devora y arrasa —una metáfora que no necesita explicación para golpear fuerte.
- El martes 23 de junio, Pomeraniec dialogará con un periodista de política internacional en una librería porteña para discutir cómo hablar con menores sobre lo que ocurre en el mundo, con entrada libre.
- La poesía de Spinetta ilustrada y los microcuentos nacidos de dibujos completan una selección que no separa el arte del afecto ni la infancia de la realidad.
En un mundo donde los niños ya no pueden ser protegidos de las imágenes de la guerra ni del peso del capitalismo, la literatura infantil y juvenil asume una tarea que los adultos a menudo eluden: nombrar lo innombrable con honestidad y ternura. Una selección de libros publicados en Argentina propone, en el marco del Día del Padre, que leer juntos puede ser una forma de habitar la complejidad sin abandonar la esperanza. Desde la pregunta más difícil —¿por qué existen las guerras?— hasta la voracidad silenciosa del dinero, estos libros son, ante todo, herramientas para el diálogo entre generaciones.
Hay preguntas que los niños hacen y que ningún adulto sabe bien cómo responder. ¿Por qué existen las guerras? es una de ellas, y también el título del libro de Hinde Pomeraniec, publicado por Siglo XXI, que forma parte de la colección Entender y Participar. Con ilustraciones de Penélope Chauvié, el volumen no esquiva ninguna incomodidad: explora los motivos históricos y contemporáneos de los conflictos armados —la ambición, la expansión territorial, las diferencias religiosas— y expone una contradicción que vive cada niño: mientras los adultos les enseñan que los problemas se resuelven sin violencia, el mundo adulto mismo destruye esos acuerdos. El libro explica las normas internacionales y los límites de la guerra, pero siempre deja espacio para la cultura de la paz. Recomendado desde los 9 o 10 años, es una herramienta para cualquier adulto que busque palabras donde no las hay.
El martes 23 de junio, a las 18, Pomeraniec conversará con el periodista Juan Elman en Céspedes Libros sobre cómo hablar con menores de lo que sucede en el mundo. La entrada es libre y gratuita.
No todos los libros de esta selección necesitan palabras. Capital, del portugués Afonso Cruz, publicado por Calibroscopio, es un álbum silencioso donde un niño recibe una alcancía con forma de chanchito. Juntos crecen, comparten juegos y paseos, pero el chanchito es voraz: come y arrasa con todo. Sin un solo texto, Cruz logra narrar la lógica del capitalismo con una claridad que pocas palabras podrían igualar.
Sobrenatural, de Cecilia Blanco y el ilustrador mendocino Chanti, nació al revés: él enviaba dibujos, ella inventaba microcuentos a partir de cada imagen. Un pato en una nube, árboles que parecen saltar, un cocodrilo con la boca abierta: cada imagen desencadenó una historia fantástica, a veces dentro de otra, como muñecas rusas. Una página en blanco al final invita al lector a continuar.
Cierra la selección Plegaria para un niño dormido, el clásico de Luis Alberto Spinetta de 1969, ilustrado por Micaela Mendelevich con colores cálidos y paisajes floridos. La tapa tiene un agujero desde donde asoma un disco de vinilo. Estos libros no son solo para niños: son formas de estar juntos frente a lo complejo, lo inexplicable y lo que duele.
Mientras en una parte del mundo los enfrentamientos entre naciones se limitan a canchas de fútbol y cantos de tribunas, en otra siguen cayendo bombas sobre civiles, escuelas, hospitales. Los niños lo saben. Lo ven en pantallas, en redes, en conversaciones que no pueden evitar. Y entonces llega la pregunta que paraliza a cualquier adulto: ¿por qué existen las guerras?
Esa es la pregunta que abre el libro de Hinde Pomeraniec, periodista y escritora, publicado por Siglo XXI a $14.900. Pero no es la única. El volumen, parte de la colección Entender y Participar, desglosa otras cuestiones igual de incómodas: ¿sirven para algo los conflictos armados? ¿Vale todo en la guerra? ¿Los enemigos siempre vienen de otro país? ¿Cuántos países pueden estar en guerra simultáneamente? Pomeraniec no esquiva nada. Con ilustraciones de Penélope Chauvié, expone los motivos históricos y contemporáneos que desatan los conflictos: la ambición de poder, la expansión territorial, las diferencias religiosas, las invasiones. Pero lo que hace único este libro es cómo expone una contradicción que vive cada niño: mientras los adultos les enseñan que los problemas se resuelven hablando, sin violencia, el mundo adulto mismo arrasa esos mismos acuerdos esenciales. El texto explica las normas internacionales, los límites que definen crímenes de guerra, pero siempre deja una grieta abierta para la esperanza y la cultura de la paz. Es una herramienta para padres, madres, tíos, abuelos que buscan palabras donde no las hay. Recomendado para lectores curiosos a partir de los 9 o 10 años.
El martes 23 de junio, a las 18, Pomeraniec conversará con Juan Elman, periodista especializado en política internacional, sobre cómo hablar con menores acerca de lo que sucede en el mundo. La charla será en Céspedes Libros, avenida Álvarez Thomas 853, con entrada libre y gratuita.
Pero no todos los libros para esta fecha necesitan palabras. Capital, de Afonso Cruz, publicado por Calibroscopio a $24.000, es un álbum silencioso que cuenta una historia sin un solo monosílabo. Un niño recibe una alcancía con forma de chanchito. La alimenta con monedas mientras ambos crecen, inseparables: comparten juegos, paseos, negocios. El chanchito es voraz, insaciable, come y arrasa con todo lo que encuentra. Las consecuencias son inevitables. Cruz, escritor, realizador de películas de animación, ilustrador y músico portugués que visitó Argentina este año para la Feria del Libro de Buenos Aires, logra narrar la voracidad del sistema capitalista sin necesidad de una sola palabra. Es una joya.
Sobrenatural, de Cecilia Blanco y Chanti, publicado por Libros del Zorzal a $19.900, nació al revés. Chanti, ilustrador mendocino, enviaba dibujos a Blanco, y ella inventaba microcuentos a partir de lo que cada imagen le inspiraba. Un pato dentro de una nube se convirtió en una mini leyenda. Árboles que parecen saltar generaron una historia fantástica. Un cocodrilo con la boca abierta desencadenó una situación disparatada dentro de otra, como muñecas rusas donde siempre cabe una pieza más. Al final, una página en blanco junto a una ilustración invita a imaginar sin parar. El libro funciona en dúo perfecto con Pequeñas grandes bestias, también de Chanti y Del Zorzal, viñetas de humor protagonizadas por animales.
Y para cerrar, Plegaria para un niño dormido, de Luis Alberto Spinetta, ilustrado por Micaela Mendelevich, publicado por La Marca Terrible a $23.900. Es parte de una serie que presenta letras de canciones icónicas del rock y pop nacional ilustradas por grandes artistas. La poesía del Flaco Spinetta en su clásico de 1969 cobra vida con los colores cálidos de Mendelevich y sus paisajes floridos. La tapa tiene un agujero perfecto desde donde aparece un disco de vinilo, un juego para nostálgicos. Estos libros no son solo para niños. Son herramientas para familias que buscan maneras de estar juntas frente a lo complejo, lo inexplicable, lo que duele.
Citazioni salienti
Mientras a los chicos les enseñamos que los problemas se resuelven hablando y sin violencia, el mundo adulto y sus diplomacias arremeten contra esos mismos acuerdos esenciales.— Análisis sobre la contradicción que expone el libro de Pomeraniec