LHS 1140b pierde helio: qué revela este exoplaneta sobre atmósferas habitables

El planeta perdió helio casi por completo en apenas un año
Entre 2024 y 2025, LHS 1140b perdió entre 200 y 400 toneladas de helio por segundo debido a la radiación de su estrella.
Mark

¿Por qué importa tanto que un planeta pierda helio? Parece un detalle técnico.

Mimi

Porque el helio es lo último que se va. Si la radiación ya evaporó todo el hidrógeno y ahora está eliminando el helio, nos muestra exactamente cómo una estrella puede despojar a un planeta de su atmósfera.

Luke

Pero espera. El artículo dice que no detectaron helio en 2025, pero también dice que esto no "prueba" con certeza que la atmósfera haya desaparecido. ¿Qué significa eso exactamente?

Mimi

Significa que la ausencia de detección no es lo mismo que la ausencia de helio. Podría haber quedado algo, pero en cantidades tan pequeñas que el instrumento no puede medirlo.

Mark

Entonces, ¿el planeta podría tener agua en la superficie?

Mimi

Posiblemente. El estudio solo observa las capas superiores. Más abajo, donde hace más frío, elementos más pesados como el oxígeno y el carbono podrían permanecer, y el agua podría condensarse.

Luke

Pero eso es especulación. El artículo lo admite: "una posibilidad física, no una detección de agua". No han visto agua.

Mark

¿Y qué nos dice el otro planeta, LHS 1140c, sobre el futuro de LHS 1140b?

Mimi

LHS 1140c está más cerca de la estrella y recibe diez veces más radiación. No tiene helio detectable. Es como mirar el futuro de LHS 1140b si nada cambia.

Luke

Aunque, claro, LHS 1140c podría haber sido diferente desde el principio. No sabemos si alguna vez tuvo helio o si simplemente nunca lo tuvo.

Mark

¿Cuándo sabremos más?

Mimi

Necesitan nuevas observaciones. Mediciones más profundas de la atmósfera, mejor comprensión de la estrella misma. Esto es solo el comienzo.

  • LHS 1140b, considerado uno de los candidatos más prometedores para albergar vida fuera del Sistema Solar, está perdiendo su atmósfera a una velocidad alarmante bajo el bombardeo de radiación de su enana roja.
  • Entre 2024 y 2025, el helio detectado en las capas superiores del planeta desapareció casi por completo, un cambio dramático que los científicos raramente tienen la oportunidad de observar en tiempo real.
  • El planeta vecino del sistema, LHS 1140c, ya no muestra rastro de helio, funcionando como una advertencia del destino que podría aguardar a LHS 1140b en el futuro.
  • La comunidad científica debate si las capas atmosféricas profundas, más protegidas por la gravedad, podrían conservar agua y gases más pesados que sostengan alguna forma de habitabilidad.
  • Nuevas observaciones son urgentes: sin datos sobre la composición de las capas bajas de la atmósfera, la pregunta sobre si este mundo puede albergar vida permanece sin respuesta.

A 49 años luz de la Tierra, un mundo que alguna vez pareció prometedor para la vida revela la fragilidad de las atmósferas planetarias ante la implacable radiación estelar. LHS 1140b, una supertierra en la zona habitable de su estrella, perdió entre 200 y 400 toneladas de helio por segundo en el transcurso de apenas un año, ofreciendo a la humanidad una ventana sin precedentes hacia los procesos que deciden si un planeta puede, o no, albergar vida. En esta pérdida silenciosa y continua resuena una pregunta más antigua que la astronomía misma: ¿cuántos mundos han cruzado el umbral entre lo habitable y lo inhóspito sin que nadie los observara?

A 49 años luz de la Tierra orbita LHS 1140b, una supertierra rocosa con una masa 5,6 veces mayor que la nuestra y un radio casi el doble del terrestre. Completa su órbita alrededor de una enana roja cada 24,7 días, y durante años fue considerada uno de los mejores candidatos para albergar agua líquida y, quizás, vida. Sin embargo, observaciones recientes han revelado un proceso inquietante en marcha.

En 2024, el equipo liderado por Collin Cherubim utilizó el espectrógrafo WINERED en el telescopio Magellan Clay del Observatorio Las Campanas, en Chile, para analizar la atmósfera del planeta mediante espectroscopia de transmisión. El hallazgo fue notable: helio en las capas superiores, pero ningún rastro de hidrógeno. Esto ya indicaba que la radiación estelar había evaporado por completo el elemento más ligero del universo, dejando solo al segundo más liviano como testigo de la erosión atmosférica.

Un año después, al volver a observar el planeta, el helio también había desaparecido casi por completo. Entre 2024 y 2025, LHS 1140b perdió entre 200 y 400 toneladas de helio por segundo, arrastradas al espacio por la radiación de su estrella. Este cambio en apenas doce meses ofrece a los científicos algo extraordinariamente raro: la posibilidad de ver evolucionar una atmósfera planetaria en tiempo real.

La pregunta central, sin embargo, permanece sin respuesta. Lo que se observa ocurre en las capas más altas y vulnerables de la atmósfera. Más cerca de la superficie, donde la gravedad es mayor y las temperaturas más bajas, gases más pesados como el oxígeno, el carbono o el nitrógeno podrían resistir. El agua, si existe, podría condensarse en esas capas profundas y frías. Pero se trata aún de especulación física, no de detección confirmada.

El planeta hermano del sistema, LHS 1140c, orbita más cerca de la estrella y recibe diez veces más radiación. Ya no muestra helio alguno, lo que sugiere una atmósfera tenue o inexistente: una advertencia silenciosa sobre el posible futuro de LHS 1140b. Los astrónomos coinciden en que se necesitan nuevas observaciones para determinar si este mundo conserva agua y condiciones habitables en sus capas más profundas. Mientras tanto, el planeta sigue su órbita de 24,7 días, perdiendo lentamente lo que alguna vez lo hizo parecer tan prometedor.

A 49 años luz de la Tierra, en órbita alrededor de una enana roja llamada LHS 1140, existe un mundo rocoso que los astrónomos creían podría albergar agua líquida y, quizás, vida. Se llama LHS 1140b, y es una supertierra: un planeta con una masa aproximadamente 5,6 veces mayor que la de nuestro mundo y un radio casi el doble del terrestre. Completa su órbita cada 24,7 días. Pero en los últimos meses, este planeta ha revelado un secreto inquietante sobre su futuro habitable.

Desde que fue descubierto mediante el método de tránsito —cuando pasa frente al disco de su estrella madre y bloquea parte de su luz—, los astrónomos han tenido la oportunidad de estudiar su atmósfera usando una técnica llamada espectroscopia de transmisión. Esta herramienta permite comparar el espectro electromagnético de la estrella con el que se observa cuando el planeta transita, revelando qué gases rodean al mundo. En 2024, un equipo liderado por Collin Cherubim utilizó el espectrógrafo WINERED, instalado en el telescopio Magellan Clay de 6,5 metros en el Observatorio Las Campanas en Chile, para observar el sistema. El resultado fue sorprendente: detectaron helio en la atmósfera superior del planeta. Pero no encontraron rastro alguno de hidrógeno.

Este hallazgo inicial ya sugería un drama cósmico en marcha. El hidrógeno, siendo el elemento químico más ligero, es el primero en escapar de la atmósfera de un planeta cuando la radiación estelar es lo suficientemente intensa. La estrella madre de LHS 1140b, aunque es una enana roja más pequeña y fría que nuestro Sol, emite una radiación lo bastante potente como para haber evaporado completamente el hidrógeno de las capas superiores del planeta. Pero el helio, el segundo elemento más ligero, permanecía. O al menos eso parecía.

Aproximadamente un año después, cuando los astrónomos volvieron a observar el mismo planeta, el helio había desaparecido casi por completo. Entre 2024 y 2025, el planeta perdió entre 200 y 400 toneladas de helio por segundo, arrastradas al espacio por la radiación implacable de su estrella. Este cambio dramático en apenas doce meses proporciona a los científicos un caso casi único: la oportunidad de observar en tiempo real cómo evoluciona la atmósfera de una supertierra en la zona habitable.

Pero la pregunta que importa —¿puede este planeta retener agua y mantener condiciones habitables?— sigue sin una respuesta clara. El estudio de Cherubim y su equipo revela solo lo que sucede en las capas atmosféricas más altas, donde los gases más ligeros escapan con facilidad. Más cerca de la superficie, donde la gravedad es más fuerte y las temperaturas más bajas, elementos más pesados como el oxígeno, el carbono y el nitrógeno podrían permanecer. Cualquier agua que existiera podría condensarse en esas capas profundas y frías, preservada del calor abrasador de arriba. Pero esto es especulación física, no una detección confirmada.

El panorama se vuelve más sombrío cuando se observa el otro planeta del sistema, LHS 1140c. Orbitando más cerca de la estrella, recibe aproximadamente diez veces más radiación que LHS 1140b. No muestra presencia alguna de helio, lo que sugiere que su atmósfera es ahora tenue o ha desaparecido casi por completo. Es una advertencia de lo que podría ocurrir a LHS 1140b en el futuro lejano.

Los astrónomos reconocen que se necesitan nuevas observaciones para comprender realmente el destino de este mundo. El helio no es una biofirma —no es un indicador de vida—, pero su presencia y su desaparición ofrecen una ventana hacia los procesos que moldean las atmósferas planetarias. Para saber si LHS 1140b conserva agua en sus capas profundas, para entender su clima actual y sus perspectivas futuras, será necesario obtener más datos sobre la composición de la atmósfera más allá de los gases más ligeros. El planeta sigue orbitando su estrella cada 24,7 días, perdiendo lentamente su envoltura gaseosa. La pregunta de si alguna vez fue habitable, o si podría serlo aún, permanece abierta.

Este es un resultado muy importante porque proporciona un caso casi único en el que es posible estudiar la atmósfera de una supertierra, pero también su evolución temporal.
— Equipo de investigación liderado por Collin Cherubim
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