En el fútbol, como en la vida, los momentos decisivos suelen llegar de los lugares menos esperados. Gonzalo Lencina, un delantero cordobés que cargaba ocho meses de silencio goleador, ingresó al campo en Florencio Varela con apenas treinta segundos para escribir historia: su cabezazo ante Estudiantes llevó a Platense a semifinales de la Copa Argentina por primera vez en la existencia del club. Es la historia de un hombre que esperó en la sombra y encontró la luz en el instante más improbable.
Lencina en la primera que tocó: el gol que metió a Platense en semifinales
Entró, la metió y Platense se clasificó
¿Cómo es posible que un cambio táctico a los 38 minutos del segundo tiempo resulte en un gol tan rápido?
Palermo vio algo que otros no: los centrales de Estudiantes estaban agotados después de un partido muy cerrado. Lencina tenía velocidad y frescura. Entró, atacó el espacio, y la pelota llegó.
Pero ¿cuánto de eso fue análisis táctico y cuánto fue suerte? Lencina tocó la pelota una sola vez antes de marcar. Eso es casi imposible de planificar.
¿Qué significa esto para Lencina después de ocho meses sin goles?
Es la redención. Pasó por seis clubes diferentes, fue cedido constantemente, y nadie parecía creer en él. Un gol en el momento correcto puede cambiar una carrera.
Aunque hay que ser honesto: un gol no borra ocho meses de sequía. Ahora tiene que mantenerlo en semifinales contra un rival mucho más exigente.
¿Qué tan importante es esto para Platense como institución?
Es histórico. Primera vez en semifinales de Copa Argentina. Eso abre puertas, genera ilusión, cambia la narrativa del club.
Pero semifinales no es final. Atlético Tucumán es un rival serio. La ilusión es legítima, pero el trabajo recién comienza.
The Pulse
- Un partido trabado y sin goles empujaba a Platense hacia la ruleta de los penales, con la clasificación suspendida en el aire.
- Martín Palermo leyó el cansancio de la defensa rival y tomó la decisión que cambiaría todo: enviar a Lencina al campo en el minuto 38 del segundo tiempo.
- Treinta segundos después de pisar el césped, Lencina anticipó un centro de Tomás Silva y superó a Muslera de cabeza, desatando la euforia en el estadio.
- El gol no solo clasifica al Calamar, sino que rompe una sequía de ocho meses para un delantero que llegó desde Colombia buscando reencontrarse con el gol.
- Platense avanza ahora hacia una semifinal ante Atlético Tucumán, persiguiendo un título que jamás ha levantado en toda su historia.
En el fútbol, como en la vida, los momentos decisivos suelen llegar de los lugares menos esperados. Gonzalo Lencina, un delantero cordobés que cargaba ocho meses de silencio goleador, ingresó al campo en Florencio Varela con apenas treinta segundos para escribir historia: su cabezazo ante Estudiantes llevó a Platense a semifinales de la Copa Argentina por primera vez en la existencia del club. Es la historia de un hombre que esperó en la sombra y encontró la luz en el instante más improbable.
El Calamar llegó a semifinales de la Copa Argentina de la forma más dramática posible. Gonzalo Lencina llevaba toda la noche en el banco cuando Martín Palermo lo llamó al minuto 38 del segundo tiempo, con el marcador igualado y los penales asomando en el horizonte. Las instrucciones fueron precisas: los centrales de Estudiantes estaban agotados, había que atacar por detrás de la línea defensiva.
La jugada tardó treinta segundos en consumarse. Platense atacó por la izquierda, Tomás Silva envió un centro y Lencina anticipó de cabeza a Fernando Muslera. "Supuse que la iba a tirar al primer palo y pude llegar antes que el arquero", explicó el delantero tras el pitazo final. Un cambio, una jugada, un grito de gol: el Calamar estaba en semifinales por primera vez en su historia.
Para Lencina, nacido en Alta Gracia y formado en Belgrano, el tanto cierra un largo peregrinaje por Atlético de Rafaela, Gimnasia de Jujuy y varios clubes colombianos. Llegó a Platense desde Deportes Tolima a principios de año y pasó ocho meses sin convertir, hasta que en septiembre rompió el silencio ante Riestra. Este gol en la Copa Argentina es apenas el segundo con la camiseta del Calamar, pero el más importante de su carrera. "Vengo trabajando para que esto pase y ojalá que esto sea el principio", dijo, con la mirada puesta en lo que viene.
Lo que viene es una semifinal ante Atlético Tucumán y la posibilidad, todavía lejana pero real, de conquistar el único título grande que Platense nunca ha ganado.
El Calamar llegó a semifinales de la Copa Argentina de la forma más dramática posible: con un gol en el último suspiro. Gonzalo Lencina, quien había estado en el banco de suplentes, entró al campo a los 38 minutos del segundo tiempo en lugar de Bruno Sepúlveda. Treinta segundos después, la pelota estaba en la red.
Hasta ese momento, el partido contra Estudiantes parecía destinado a los penales. Platense había dominado buena parte del encuentro, pero no conseguía romper el empate. Los minutos transcurrían sin que ninguno de los dos equipos lograra el gol que definiera la llave. Fue entonces cuando Martín Palermo, el técnico del Calamar, decidió hacer el cambio que resultaría decisivo. Lencina recibió instrucciones claras: los centrales rivales estaban cansados, debía atacar por detrás de la línea defensiva e intentar definir.
La indicación funcionó a la perfección. Apenas Lencina tocó la pelota, Platense atacó por la izquierda. Tomás Silva envió un centro que el delantero cordobés anticipó de cabeza, superando al arquero Fernando Muslera. "Supuse que la iba a tirar al primer palo y pude llegar antes que el arquero", explicó después del partido. El gol llegó tan rápido que parecía casi irreal: un cambio, una jugada, un grito de gol que metía a Platense en semifinales por primera vez en su historia.
Para Lencina, nacido en Alta Gracia, este momento representa el final de una travesía larga y sinuosa. Surgió de las canteras de Belgrano, pero fue cedido repetidamente: pasó por Atlético de Rafaela, Gimnasia de Jujuy, Bucaramanga y otros clubes colombianos. Llegó a Platense a principios de año desde Deportes Tolima, pero enfrentó una sequía goleadora que lo atormentó durante ocho meses. Recién en septiembre había roto el silencio con un gol en el empate 1-1 ante Riestra. Ahora, con este tanto en la Copa Argentina, suma su segundo gol con la camiseta del Calamar.
El delantero fue consciente de que su momento había llegado. "Vengo trabajando para que esto pase y ojalá que esto sea el principio", dijo, con la esperanza de que el gol abra una nueva etapa en su carrera. La explosión en el estadio de Florencio Varela fue el reflejo de una clasificación que nadie esperaba que llegara de esa manera: rápida, contundente, casi milagrosa.
Ahora Platense se prepara para enfrentar a Atlético Tucumán en semifinales, con la ilusión intacta de conquistar un título que nunca ha ganado en la historia del club. Lencina, quien entró cuando todo parecía perdido, será recordado como el hombre que abrió la puerta a esa posibilidad.
Notable Quotes
Supuse que la iba a tirar al primer palo y pude llegar antes que el arquero— Gonzalo Lencina, explicando cómo anticipó el gol
Vengo trabajando para que esto pase y ojalá que esto sea el principio— Gonzalo Lencina, sobre sus esperanzas futuras