Estudios contradictorios muestran que la leche entera se asocia con menor riesgo de enfermedad coronaria pero mayor prevalencia de ictus, complicando la narrativa simple de grasa saturada. La matriz láctea compleja con ácidos grasos, péptidos bioactivos y vitaminas liposolubles produce efectos metabólicos diferentes a los predichos por la teoría tradicional de grasas saturadas.