En el barrio Mariano Moreno, un robo cometido a plena luz del día no solo despojó a Abigail de doce años de trabajo acumulado, sino que privó de sustento a quince personas que habían encontrado en su emprendimiento de animación una forma digna de vivir. Lo que comenzó como un hobby heredado de su padre a los quince años se había convertido, con el tiempo, en una pequeña economía de esperanza para estudiantes, madres y jóvenes. El crimen no destruyó solo objetos: interrumpió proyectos de vida enteros y dejó a una comunidad entera preguntándose cómo se reconstruye lo que tomó una década construi
Le robaron todo su emprendimiento de animación de fiestas y dejó sin sustento a 15 familias
15 familias perdieron su fuente de sustento; empleados universitarios y madres de familia quedaron sin ingresos; la víctima sufrió pérdida emocional y económica significativa.