A los 37 años, Laura Román recibió un diagnóstico que reconfiguró su relación con el tiempo, el cuerpo y quienes más ama. El párkinson, que afecta a más de 200.000 personas en España, no distingue edad ni género, y sus heridas más profundas son las que nadie puede ver. La historia de Román nos recuerda que la enfermedad crónica no es solo un hecho médico, sino una renegociación permanente con la propia vida.
Laura Román: vivir con párkinson a los 37 años, entre el dolor físico y emocional
Pacientes con párkinson experimentan limitaciones severas en actividades cotidianas, aislamiento social por sensibilidad sensorial y dolor emocional al no poder participar plenamente en la vida familiar.