Las rodillas que te dieron mamá y papá ya no las tenés
Laura Fidalgo, bailarina argentina que debió reinventarse tras perder su carrera a causa de lesiones irreversibles en ambas rodillas, se sentó esta semana frente a Ángel de Brito en Bondi Live para hablar con una franqueza poco habitual sobre su vida íntima y sentimental. Lo que comenzó como una conversación desenfadada reveló, en su trasfondo, el retrato de una mujer que ha aprendido a nombrarse a sí misma después de haberlo perdido casi todo. En la historia de Fidalgo conviven el humor y la cicatriz, la ligereza del presente y el peso de una transformación que costó años de dolor y duelo.
- Fidalgo confesó en vivo que no tiene actividad sexual actualmente, describiendo con humor y crudeza el tipo de pareja que desea encontrar.
- La comodidad con la que habló de su intimidad sorprendió al panel y al conductor, quien señaló que el público no conoce a 'la Fidalgo completa'.
- Detrás de la charla liviana se esconde una historia de pérdida devastadora: dos lesiones graves de rodilla en 2014 y 2017 la obligaron a abandonar la danza profesional.
- Su médico le comunicó que las rodillas originales ya no existían, una sentencia que la hundió en una depresión prolongada y la forzó a reinventarse por completo.
- Hoy Fidalgo transita otros caminos dentro del espectáculo argentino, y su aparición en Bondi Live muestra a una mujer que habla sin filtros sobre el deseo y la reconstrucción personal.
Laura Fidalgo se presentó este viernes en Bondi Live dispuesta a hablar de algo que rara vez expone: su vida sexual. Frente a Ángel de Brito, respondió con risas y franqueza cuando el conductor le preguntó, con su estilo característico, si su vida íntima estaba activa. La respuesta fue directa: no recibe visitas. "Está compactada y muy compactada", dijo, describiendo con humor el tipo de compañía que busca: alguien agradable, gracioso, con buena onda y firme. De Brito observó que el público conoce solo una parte de ella, y que la Fidalgo completa es otra cosa.
Pero esa ligereza contrasta con una historia de dolor que define su vida. En 2014, durante un ensayo del Bailando, su pareja de baile la soltó mal y se le rompió el ligamento cruzado posterior de la rodilla izquierda. Cirugía, injerto, meses de rehabilitación. Tres años después, en Miami, una caída de bicicleta destrozó la rodilla derecha. Esta vez se levantó sola, se vendó, aguantó un viaje a Colombia con rodillera y volvió a Argentina a operarse de nuevo.
El golpe físico fue enorme, pero el psicológico fue quizás mayor. Su médico le dijo que las rodillas que le dieron sus padres ya no existían, y que nunca volvería a bailar como antes. Fidalgo cayó en depresión. Durante meses mantuvo la esperanza de recuperarse, pero con el tiempo esa ilusión se fue apagando. Tuvo que alejarse de la danza profesional, que había sido el centro de su identidad.
Hoy, reconstruida y con otros caminos encontrados, Fidalgo aparece en televisión hablando sin filtros sobre lo que desea y lo que ha aprendido a buscar. Una mujer que perdió mucho y que, desde esa pérdida, encontró una voz propia.
Laura Fidalgo se sentó frente a Ángel de Brito en Bondi Live este viernes dispuesta a hablar de algo que rara vez expone en público: su vida sexual. La bailarina argentina, conocida por su carrera en el espectáculo y sus conflictos mediáticos, decidió abrir esa puerta con una franqueza que sorprendió al panel.
De Brito fue directo. "¿La casita está habitada o está vacía?", preguntó con ese tono desenfadado que lo caracteriza. Fidalgo respondió entre risas, aclarando que no, que no estaba vacía en ese sentido. Cuando el conductor replanteó la pregunta —si la visitaban o no— la respuesta fue más reveladora. "Ahora no me la están visitando", confesó. "Está compactada y muy compactada. Necesito que entre algo agradable, gracioso, con buena onda. Firme". La conversación tomó un tono jocoso pero también sincero, con Fidalgo describiendo el tipo de pareja que buscaba con un lenguaje que mezcló la crudeza con el humor.
De Brito notó que Fidalgo estaba cómoda en ese territorio. Sugirió que algún día la traería solo para hablar de sexo, recordando que había tenido conversaciones similares durante su tiempo en el Bailando. Cuando Romi Scalora le preguntó directamente si era muy sexual, Fidalgo respondió sin titubear: "Sí". De Brito cerró el momento con una observación que resumía lo que estaban viendo: "Ustedes conocen a otra Fidalgo. No conocen a la Fidalgo completa".
Pero esta charla desenfadada sobre su presente sentimental contrasta fuertemente con una historia de reinvención que define la vida de Fidalgo. Años atrás, en una conversación con Infobea, la bailarina habló del capítulo más difícil de su existencia: "Tuve que aprender a caminar de nuevo". No era una metáfora. En 2014, mientras participaba del Bailando, sufrió una lesión en su rodilla derecha durante un ensayo general. Su pareja de baile debía depositarla en el suelo, pero algo salió mal. "Se me soltó la rodilla izquierda y se me rompió el ligamento cruzado posterior", recordó Fidalgo con la mirada fija en las fotos de su estudio de baile en Belgrano. La lesión requirió cirugía y un injerto, iniciando un proceso de rehabilitación que se extendería años.
Pero el golpe no terminó ahí. En 2017, mientras veraneaba en Miami con su pareja de entonces, Pablo Otero, se cayó de una bicicleta. Esta vez fue la otra rodilla. "Me rompí el ligamento posterior de la rodilla derecha", relató. A diferencia de la primera lesión, cuando tuvo que ser trasladada en silla de ruedas, esta vez se levantó, caminó hasta la casa, se puso hielo y se vendó. Sabía que estaba rota, pero tenían un viaje a Colombia programado una semana después. Se colocó una rodillera y aguantó hasta regresar a Argentina. Entonces se hizo una resonancia con su médico, Jorge Batista, y no tuvo opción: volvió al quirófano.
El daño físico fue brutal, pero el psicológico fue quizás peor. Su médico le dijo algo que la marcó: "Las rodillas que te dieron mamá y papá ya no las tenés". Significaba que nunca más podría bailar como lo hacía antes. "Fue llorar, llorar y llorar", recordó Fidalgo. Cayó en depresión. Aunque tomó conciencia de la realidad, durante un tiempo mantuvo la esperanza de que con esfuerzo podría volver a su carrera. Pero conforme pasaron los meses, esa esperanza se desvaneció. Tuvo que reinventarse, alejándose de la danza profesional que había sido su vida entera.
Hoy, años después, Fidalgo es una figura del espectáculo argentino que ha encontrado otros caminos. Y en una charla desenfadada sobre su presente sentimental, mostró una faceta de sí misma que el público no siempre ve: una mujer que habla sin filtros sobre lo que desea, lo que necesita, y lo que ha aprendido a buscar después de todo lo que ha perdido.
Notable Quotes
Está compactada y muy compactada. Necesito que entre algo agradable, gracioso, con buena onda. Firme.— Laura Fidalgo, describiendo su situación sentimental actual en Bondi Live
Tuve que aprender a caminar de nuevo— Laura Fidalgo, sobre el impacto de sus lesiones en las rodillas
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué decidió Fidalgo hablar de su vida sexual en ese momento específico, en Bondi Live?
Porque De Brito creó un espacio donde podía hacerlo sin que se sintiera invasivo. Él tiene ese talento de hacer que la gente se sienta cómoda diciendo cosas que normalmente guardaría. Y Fidalgo respondió a eso.
¿Hay algo que conecte esa charla desenfadada con su historia de lesiones y reinvención?
Sí, todo. Una mujer que tuvo que aprender a caminar de nuevo, que perdió su carrera, que pasó por depresión, ahora habla sin vergüenza sobre lo que quiere en su vida sexual. Es una forma de reclamar su cuerpo después de que ese cuerpo la traicionó.
¿Cómo cambió Fidalgo después de las lesiones?
No solo físicamente. Psicológicamente tuvo que aceptar que nunca volvería a ser la bailarina que fue. Eso es un duelo que no termina rápido. Pero parece que encontró una forma de vivir con ello, de reinventarse.
¿Qué significa que "no conocen a la Fidalgo completa"?
Que la Fidalgo que el público ve en televisión, en los programas, es solo una parte. La Fidalgo que habla sin filtros sobre sexo, sobre lo que necesita, sobre sus deseos, es la que De Brito vio ese viernes.
¿Fue difícil para ella aceptar que no podría volver a bailar?
Enormemente. Su médico le dijo que las rodillas que sus padres le dieron ya no las tenía. Eso no es solo una lesión física. Es la muerte de una identidad. Lloró, cayó en depresión, pero eventualmente tuvo que seguir adelante.