Marte, ese horizonte que la humanidad contempla con creciente ambición, guarda peligros que aún no terminamos de comprender. Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que las tormentas solares, al coincidir con las tormentas de polvo marcianas, pueden calentar la atmósfera del planeta rojo de maneras inesperadas, como quedó registrado en junio de 2018 con un aumento de 50 grados Celsius. Sin el escudo magnético que protege la Tierra, Marte queda expuesto a una combinación de fuerzas que podría complicar profundamente cualquier intento humano de habitarlo.
Las tormentas solares amenazan los planes de colonización de Marte de Musk y la NASA
La atmósfera de Marte responde a varios eventos que actúan juntos
¿Por qué Marte es tan vulnerable a estas partículas solares cuando la Tierra no lo es?
Marte perdió su campo magnético global hace miles de millones de años. Sin ese escudo invisible, la radiación solar golpea directamente la atmósfera. Además, esa atmósfera es increíblemente delgada comparada con la nuestra.
Entonces, ¿el problema es que dos cosas malas suceden al mismo tiempo?
Exactamente. Las tormentas de polvo por sí solas calientan la atmósfera. Las partículas solares por sí solas también pueden hacerlo. Pero cuando ocurren juntas, parece que se amplifican mutuamente.
¿Cuán seguro está el equipo de esto?
No completamente. De cinco eventos estudiados, solo uno mostró este patrón combinado. Necesitarían más datos para estar seguros. Pero lo que vieron en 2018 fue lo suficientemente anómalo como para que valga la pena investigar más.
¿Qué significa esto para alguien que quiera vivir en Marte?
Significa que el clima marciano es más complicado de lo que pensaban. Si planeas construir una colonia, necesitas entender no solo qué sucede cuando ocurre una tormenta de polvo, sino qué sucede cuando una tormenta de polvo coincide con una ráfaga de radiación solar.
¿Hay algo que puedan hacer al respecto?
Aún no lo saben. Primero necesitan confirmar que el efecto es real. Luego, tal vez puedan predecir cuándo ocurrirá. Después de eso, quizás diseñen estructuras que protejan a los colonos.
O Pulso
- Las partículas solares viajan hacia Marte sin encontrar el campo magnético que en la Tierra nos protege, convirtiendo cada tormenta solar en una amenaza directa sobre la frágil atmósfera marciana.
- En junio de 2018, mientras una tormenta de polvo global sepultaba al rover Opportunity, los instrumentos detectaron un calentamiento de 50°C entre 75 y 125 kilómetros de altitud, un fenómeno que nadie había anticipado.
- El hallazgo, presentado en la Reunión Nacional de Astronomía 2026, sugiere que la radiación solar y las tormentas de polvo no actúan por separado, sino que pueden reforzarse mutuamente con efectos aún difíciles de predecir.
- Los científicos advierten que una sola coincidencia no prueba una relación directa, pero la posibilidad de fenómenos combinados complica los modelos climáticos sobre los que se apoyan los planes de exploración tripulada.
- Para quienes sueñan con colonizar Marte, este descubrimiento añade una capa de incertidumbre nueva: el planeta no solo es hostil por razones conocidas, sino también por interacciones que apenas empezamos a vislumbrar.
Marte, ese horizonte que la humanidad contempla con creciente ambición, guarda peligros que aún no terminamos de comprender. Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que las tormentas solares, al coincidir con las tormentas de polvo marcianas, pueden calentar la atmósfera del planeta rojo de maneras inesperadas, como quedó registrado en junio de 2018 con un aumento de 50 grados Celsius. Sin el escudo magnético que protege la Tierra, Marte queda expuesto a una combinación de fuerzas que podría complicar profundamente cualquier intento humano de habitarlo.
Las partículas que el Sol dispara hacia el espacio viajan con una violencia comparable a proyectiles de cañón. En la Tierra, un potente campo magnético nos protege de la mayoría de ellas. Marte no cuenta con ese escudo: sin él, y con una atmósfera tan delgada que apenas existe, el planeta rojo queda expuesto a cada ráfaga de radiación solar.
Un equipo internacional formado por investigadores de la Universidad de Lancaster, la Universidad de Leicester y el Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC ha presentado un hallazgo perturbador en la Reunión Nacional de Astronomía 2026 de la Real Sociedad Astronómica. Al analizar cinco episodios prolongados de actividad solar mediante datos de la sonda MAVEN y del orbitador Trace Gas Orbiter, descubrieron que cuatro de ellos no mostraban un calentamiento atmosférico claro. El quinto, sin embargo, fue distinto.
En junio de 2018, mientras una tormenta de polvo global se expandía por todo Marte —la misma que terminaría con la misión del rover Opportunity—, los instrumentos registraron un aumento de temperatura de aproximadamente 50 grados Celsius entre los 75 y los 125 kilómetros de altitud. El patrón era inusual: el calentamiento no podía explicarse únicamente por el polvo absorbiendo luz solar. Algo más estaba ocurriendo.
Lana Williams, investigadora de Lancaster y responsable del trabajo, reconoció que las tormentas de polvo no formaban parte del plan original de investigación. Encontrar una coincidiendo con el calentamiento fue inesperado, y eso apunta a que la atmósfera marciana puede responder a múltiples fenómenos actuando en conjunto, en lugar de que cada fuente de calor opere de forma aislada. El equipo es cauteloso: una sola coincidencia no establece causalidad. Pero la advertencia flota sobre el planeta rojo, y quienes planean colonizarlo tendrán que tomarla en serio.
Las partículas que dispara el Sol hacia el espacio viajan con una violencia que podría compararse a proyectiles de cañón. En la Tierra, un campo magnético poderoso nos protege de la mayoría de ellas. Marte no tiene esa suerte. Sin ese escudo, y con una atmósfera tan delgada que apenas existe, el planeta rojo queda expuesto a cada ráfaga de radiación que nuestra estrella lanza hacia el sistema solar.
Un equipo internacional de investigadores acaba de presentar un hallazgo inquietante en la Reunión Nacional de Astronomía 2026 de la Real Sociedad Astronómica: cuando las tormentas solares coinciden con las tormentas de polvo que barren Marte, algo inesperado ocurre en la atmósfera marciana. Las partículas energéticas procedentes del Sol pueden calentar esa frágil capa de aire, agravando los episodios meteorológicos extremos que ya azotan el planeta. Para cualquiera que piense en colonizar Marte —y hay quienes lo piensan en serio— este es un problema nuevo que nadie había visto venir.
El equipo, formado por especialistas de la Universidad de Lancaster, la Universidad de Leicester y el Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC, pasó meses analizando cinco episodios prolongados de actividad solar. Utilizaron datos de la sonda MAVEN de la NASA y del orbitador Trace Gas Orbiter de la Agencia Espacial Europea, comparándolos con los modelos climáticos que los científicos han construido sobre Marte. Cuatro de esos cinco eventos no mostraron un calentamiento claro. Pero el quinto, registrado en junio de 2018, fue diferente. Ese mes, una tormenta de polvo global comenzó a expandirse por todo el planeta, la misma que eventualmente aislaría al rover Opportunity y terminaría con su misión. Mientras eso sucedía, los instrumentos detectaron un aumento de temperatura de aproximadamente 50 grados Celsius en altitudes situadas entre 75 y 125 kilómetros de altura.
Lana Williams, investigadora de la Universidad de Lancaster y responsable del trabajo, explicó que el equipo esperaba que las partículas altamente energéticas tuvieran algún efecto sobre las temperaturas de la atmósfera inferior marciana. Pero los datos no mostraban eso en cuatro de los cinco eventos. La única excepción fue precisamente cuando la tormenta de polvo global se expandía. Lo intrigante es que el patrón térmico de 2018 resultaba inusual. Las tormentas de polvo marcianas pueden calentar ciertas zonas de la atmósfera al absorber la luz solar, pero el calentamiento observado no podía explicarse únicamente por el polvo. Esto sugería algo más: que la radiación solar y los fenómenos meteorológicos estaban actuando juntos, reforzándose mutuamente.
Williams señaló que las tormentas de polvo no formaban parte originalmente de su investigación. Encontrar una al mismo tiempo que el calentamiento fue inesperado. Eso sugiere que la atmósfera y el clima de Marte pueden responder a múltiples eventos que actúan en conjunto, en lugar de que cada fuente de calentamiento funcione de forma aislada. El equipo es cauteloso, sin embargo. Una sola coincidencia no permite demostrar una relación directa. Pero la posibilidad está ahí, flotando sobre el planeta rojo como una advertencia que los futuros exploradores y colonos tendrán que tomar en serio.
Citações Notáveis
Esperábamos que estas partículas altamente energéticas pudieran tener algún efecto, pero en cuatro de los cinco eventos no encontramos pruebas claras de calentamiento— Lana Williams, Universidad de Lancaster
La atmósfera y el clima de Marte pueden responder a varios acontecimientos que actúan juntos, en lugar de que cada fuente de calentamiento funcione de forma independiente— Lana Williams, Universidad de Lancaster