Marte, ese horizonte que la humanidad contempla con creciente ambición, guarda peligros que aún no terminamos de comprender. Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que las tormentas solares, al coincidir con las tormentas de polvo marcianas, pueden calentar la atmósfera del planeta rojo de maneras inesperadas, como quedó registrado en junio de 2018 con un aumento de 50 grados Celsius. Sin el escudo magnético que protege la Tierra, Marte queda expuesto a una combinación de fuerzas que podría complicar profundamente cualquier intento humano de habitarlo.