Cuando el cuerpo recupera el peso y los análisis vuelven a la normalidad, la medicina tiende a declarar la victoria. Pero los especialistas del Hospital Clínic Barcelona nos recuerdan que los trastornos de la conducta alimentaria inscriben su huella en los órganos mucho más allá del alta médica: el corazón, los huesos, los riñones y el hígado pueden seguir pagando ese precio durante décadas. El alta no es el final de la historia, sino el comienzo de una vigilancia que, para muchos pacientes, no tendrá fin.
Las secuelas de los trastornos alimentarios persisten décadas después del alta médica
Las personas con trastornos de la conducta alimentaria experimentan daño orgánico prolongado que afecta su calidad de vida durante décadas, con riesgos aumentados de complicaciones graves incluso años después de la recuperación clínica.