Las reservas del BCRA superan u$s50.000M, pero la acumulación de divisas sigue débil

Las reservas suben en el papel, pero el dinero real sigue sin llegar
El stock bruto avanzó gracias a la revaluación del oro, pero las compras genuinas de divisas fueron apenas quince millones.
Mark

¿Por qué importa que las reservas hayan subido cuatrocientos diez millones si el Central solo compró quince?

Mimi

Porque la diferencia cuenta la verdadera historia. El oro subió de precio, eso es ganancia de papel. Pero el dinero real que entra al país—las divisas que alguien efectivamente vende—fue apenas quince millones. Es como si tu casa subiera de valor porque el mercado inmobiliario se recuperó, pero vos no ganaste nada en efectivo.

Mark

¿Qué significa que hayan encadenado quince ruedas con saldo comprador?

Mimi

Que el Central está comprando dólares todos los días, sin falta. Pero lo hace con montos muy pequeños, como si estuviera tratando de no asustar al mercado. Es una estrategia de paciencia, pero también de debilidad—si tuviera mucha oferta de divisas, no necesitaría ser tan cauteloso.

Mark

El dólar blue está a mil quinientos sesenta y el mayorista a mil cuatrocientos noventa y siete. ¿Esa brecha de cuatro por ciento es normal?

Mimi

Es relativamente contenida para Argentina. Pero lo interesante es que el Central está usando tasas de interés altas para sostener ese techo en mil quinientos. Es un equilibrio frágil—si baja las tasas, el dólar sube; si las mantiene altas, aprieta la liquidez del sistema.

Mark

¿Qué pasa con esos dólares linked que mencionas?

Mimi

Son bonos que están indexados al dólar. El Central está canjeándolos por otros instrumentos para reducir la cantidad de dólares que tiene que entregar. En esta operación, solo aceptó el treinta y cuatro por ciento de lo que se ofrecía. Es un mecanismo para estirar el tiempo, pero también muestra que hay mucha deuda en dólares flotando que eventualmente hay que resolver.

Mark

¿Cuál es el riesgo real acá?

Mimi

Que las compras de dólares sigan siendo tan débiles que las reservas no se recompongan de verdad. El oro puede subir, pero eso no paga importaciones ni vence deuda. Si la oferta genuina de divisas no mejora, el Central va a tener que elegir entre mantener tasas altísimas—lo que daña la economía—o dejar que el dólar suba más.

  • Las reservas brutas superaron los USD 50.000 millones, pero el salto fue impulsado por la revaluación del oro en bóvedas, no por una entrada real de divisas al sistema.
  • El BCRA lleva quince ruedas consecutivas con saldo comprador, pero los montos son tan reducidos que la acumulación genuina resulta insuficiente para recomponer reservas al ritmo necesario.
  • El dólar mayorista presiona hacia el techo de $1.500 con demanda de cobertura persistente, obligando al Central a intervenir en futuros y contado para evitar una ruptura del esquema.
  • Las tasas de dinero se mantienen elevadas con movimientos mixtos: la TAMAR y la BADLAR retrocedieron levemente, pero la liquidez sigue más ajustada que en meses anteriores.
  • El mercado observa con atención el stock remanente de instrumentos dólar-linked tras el canje de la LELINK D31G6, preguntándose si la estrategia actual puede sostenerse sin generar nuevas tensiones financieras.

El Banco Central argentino cruzó nuevamente el umbral de los cincuenta mil millones de dólares en reservas brutas, aunque el mérito pertenece más al oro que al mercado. Detrás del número reluciente se esconde una acumulación genuina de divisas que avanza con cuentagotas —apenas quince millones en la jornada—, mientras el tipo de cambio mayorista roza el techo de los mil quinientos pesos sostenido por una combinación de tasas firmes, futuros y voluntad oficial. La pregunta que subyace no es si las reservas superaron un umbral simbólico, sino si la arquitectura que sostiene esa cifra puede resistir el peso del tiempo.

Las reservas brutas del Banco Central volvieron a superar los cincuenta mil millones de dólares el miércoles, pero el logro tiene más de contabilidad que de fortaleza real. El avance de cuatrocientos diez millones respondió principalmente a una revaluación del oro en bóvedas, mientras que las compras efectivas en el mercado apenas alcanzaron quince millones de dólares en la jornada. Agosto muestra así una tendencia que contrasta con meses anteriores: el Central encadena rachas compradoras, pero los montos son tan exiguos que la recomposición genuina de reservas avanza como agua cayendo gota a gota.

En el mercado cambiario, el dólar mayorista cerró a $1.497, su segunda alza consecutiva en la semana, con la demanda de cobertura empujando los valores hasta rozar los $1.499 antes de que una mejora de la oferta al cierre acomodara las cotizaciones. La estrategia oficial para contener el tipo de cambio combina intervenciones en futuros, operaciones en contado y tasas de interés firmes, todo orientado a mantener un techo estricto en torno a los $1.500. Los dólares alternativos operaron con movimientos acotados: el MEP subió levemente, el contado con liquidación bajó y el blue cerró en $1.560, dejando la brecha con el mayorista en apenas 4,21%.

En el mercado de dinero, las tasas retrocedieron marginalmente —la TAMAR pasó de 24,56% a 24,50% y la BADLAR de 23,31% a 22,25%— aunque siguen reflejando una liquidez más ajustada que en períodos anteriores. El stock de repos bancarios con el Central se mantuvo estable cerca de los $980.000 millones. En futuros, la curva operó sin cambios significativos, con la tasa implícita de agosto en 1,78% mensual. El mercado también siguió de cerca el canje de la LELINK D31G6, cuyo outstanding remanente se estima en torno a USD 2.595 millones, alimentando la pregunta de fondo: si esta combinación de tasas altas y compras reducidas puede sostenerse sin abrir nuevas grietas en el sistema financiero.

Las reservas brutas del Banco Central volvieron a superar la barrera de los cincuenta mil millones de dólares el miércoles, pero el logro fue más cosmético que sustancial. El stock avanzó cuatrocientos diez millones de dólares hasta alcanzar los cincuenta mil dos millones, impulsado principalmente por una revaluación del oro en las bóvedas. Sin embargo, cuando se mira la acumulación genuina de divisas—el dinero que el Central realmente compró en el mercado—la foto se oscurece. El BCRA adquirió apenas quince millones de dólares en la jornada, continuando una tendencia de agosto que contrasta fuertemente con los meses anteriores.

Esta contradicción entre los números de stock y la realidad de las compras refleja la fragilidad de la situación. El Banco Central mantiene una estrategia de compras diarias y ya encadenó quince ruedas consecutivas con saldo comprador, pero los montos son reducidos y el mercado no genera la oferta de divisas necesaria para recomponer las reservas al ritmo que se necesitaría. Es como llenar una bañera con un gotero mientras el agua se escurre por el desagüe.

En el mercado de cambios, el dólar mayorista subió levemente, cerrando a mil cuatrocientos noventa y siete pesos para la venta, una suba de apenas el trece centésimos por ciento. Fue la segunda alza consecutiva de la semana, en una jornada donde el volumen negociado mejoró ligeramente y la demanda predominó sobre la oferta. Los mínimos se tocaron al abrir, en mil cuatrocientos noventa y cuatro pesos, pero la demanda por cobertura empujó la cotización hasta máximos de mil cuatrocientos noventa y nueve antes de que una mejora de la oferta al cierre acomodara los valores. En los primeros dos días de la semana, el mayorista subió nueve pesos con cincuenta centavos, comparado con una baja de ocho pesos en el mismo período de la semana anterior.

La estrategia oficial para contener el dólar combina intervenciones en el mercado de futuros, operaciones puntuales en el mercado de contado y tasas de interés más firmes para mantener un techo estricto alrededor de los mil quinientos pesos. Entre los dólares alternativos, el MEP subió tres décimos de punto hasta mil quinientos veintidós pesos con veintinueve centavos, mientras que el contado con liquidación bajó dos décimos hasta mil quinientos setenta y tres con noventa y siete. El dólar blue avanzó tres décimos de punto y cerró en mil quinientos sesenta pesos. La brecha entre el blue y el mayorista se ubicó en cuatro punto veintiuno por ciento, mientras que el canje descendió a tres punto treinta y nueve por ciento.

En el mercado de dinero, las tasas se mantuvieron en niveles elevados aunque con movimientos mixtos. La TAMAR bajó levemente de veinticuatro punto cincuenta y seis por ciento a veinticuatro punto cincuenta por ciento, mientras que la BADLAR retrocedió de veintitrés punto treinta y uno a veintidós punto veinticinco por ciento. A pesar de estas bajas, las tasas cortas siguen reflejando una liquidez más ajustada que en los meses anteriores. El stock de repos bancarios con el Central se mantuvo prácticamente estable cerca de novecientos ochenta mil millones de pesos, sin mostrar contracciones adicionales que sugieran presiones extremas.

En el mercado de futuros, la curva operó sin cambios significativos, con una variación general de menos un centésimo de punto. Agosto no mostró movimiento, septiembre cayó tres centésimos, diciembre bajó nueve centésimos y los contratos más largos de dos mil veintisiete cerraron con leves subas. La tasa implícita de agosto quedó en uno punto setenta y ocho por ciento mensual, equivalente a veintiuno punto treinta y tres por ciento anualizado.

El mercado también siguió atento a los dólares linked. El canje de la LELINK D31G6 adjudicó mil trescientos cincuenta y cuatro millones de dólares sobre ofertas por mil setecientos treinta y siete millones, con una aceptación equivalente a treinta y cuatro punto doce por ciento del valor nominal en circulación. Tras esa operación y una posible modificación intrasector público, estimaciones privadas ubican el outstanding remanente de la D31G6 en torno a dos mil quinientos noventa y cinco millones de dólares, por encima del vencimiento de la letra de fin de julio. La pregunta que flota sobre los mercados es si esta estrategia de tasas altas y compras reducidas puede sostenerse sin generar nuevas tensiones en el sistema financiero.

La estrategia oficial combina intervenciones en futuros, operaciones puntuales en contado y tasas de interés más firmes para sostener un techo estricto en torno a los $1.500
— Análisis de mercado
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