En el corazón del verano indio, una ola de calor vinculada a El Niño ha empujado la demanda eléctrica hacia sus límites históricos, revelando una fragilidad estructural que va más allá de la coyuntura climática. Cincuenta y nueve plantas térmicas operan con reservas de carbón para menos de tres días, mientras la energía solar se apaga con el sol y los embalses permanecen bajos. India se enfrenta, una vez más, a la tensión entre el ritmo de su crecimiento y la solidez de la infraestructura que lo sostiene.