Cada veinte puntos en las pruebas PISA equivalen, según la OCDE, a un año de aprendizaje. En Argentina, la distancia entre el estudiante más pobre y el más rico suma ochenta puntos: cuatro años de vida escolar que separan no solo a dos grupos dentro de un mismo país, sino a dos futuros radicalmente distintos. Los resultados de 2025 no revelan una crisis nueva, sino la persistencia silenciosa de una desigualdad que comienza antes de la primaria y se consolida sin intervención.
Las pruebas PISA exponen una brecha de cuatro años de aprendizaje entre ricos y pobres
Millones de estudiantes argentinos, especialmente de sectores vulnerables, quedan sin acceso a educación de calidad, afectando sus oportunidades de vida y perpetuando la desigualdad socioeconómica.