A mediados del siglo XIX, mientras la sociedad británica se recomponía y la clase media ganaba terreno, un grupo de artistas británicas encontró en el prerrafaelismo algo más que un movimiento estético: una puerta de salida. La Fundación Mapfre de Madrid reúne más de ciento treinta obras de estas mujeres —entre ellas Alice Boyd, Joanna Boyce y Mary Ellen Edwards— para contar una historia que los libros de arte tradicionales casi nunca mencionan. Su legado no es solo pictórico: es el relato de cómo la creación artística puede ser, al mismo tiempo, un acto de liberación y de permanencia.