Steven Strogatz, uno de los matemáticos más reconocidos del mundo, rompió a llorar durante una entrevista al contemplar cómo la inteligencia artificial está redefiniendo los límites de su disciplina. No es el miedo de un hombre que teme perder su empleo, sino la inquietud de quien ha dedicado su vida a comprender el mundo y ahora presiente que esa comprensión misma podría volverse obsoleta. En el momento en que las máquinas comienzan a escalar las cimas del conocimiento humano, la pregunta que Strogatz deja suspendida en el aire no es sobre la tecnología, sino sobre nosotros: ¿qué somos cuando