En toda democracia, las normas que regulan el dinero en política revelan tanto por lo que prohíben como por lo que omiten. En España, las fundaciones vinculadas a partidos políticos han encontrado en ese silencio normativo un camino transitable: reciben donaciones que la ley veda explícitamente a los propios partidos, sin infringir técnicamente ninguna disposición vigente. Disenso, cercana a Vox, captó 232.300 euros en 2023; la fundación Pablo Iglesias, ligada al PSOE, ingresó 100.000 euros en el mismo período. La pregunta que queda suspendida no es si esto ocurre, sino si una sociedad puede l