En el cruce entre la ambición tecnológica y la responsabilidad pública, el CEO de Anthropic enfrenta cuestionamientos sobre la coherencia de sus declaraciones respecto a los riesgos de la inteligencia artificial. Un matemático que abandonó la empresa ha amplificado el debate al advertir sobre peligros existenciales, obligando a la compañía a defenderse ante la opinión pública. Lo que subyace a esta disputa es una pregunta más antigua y más profunda: ¿quién tiene el derecho y la autoridad de trazar los límites del progreso, y con qué honestidad se comunican esos límites?