En un martes marcado por la cautela, los mercados bursátiles globales buscaron equilibrio entre el rebote de las acciones de inteligencia artificial y la sombra alargada de un petróleo que superaba los 107 dólares por barril. La Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón se preparaban para decisiones que podrían redefinir el coste del dinero en el mundo, mientras el conflicto en Oriente Próximo recordaba que la geopolítica nunca deja de ser un factor económico. Los inversores, conscientes de que la historia monetaria se escribe en estos momentos, eligieron la prudencia sobre e