Nos hacen descartar personas que quizá nos enamoraríamos
Las apps de citas permiten conocer gente pero sus filtros hacen descartar personas con las que podría surgir compatibilidad fuera de pantalla. Confianza, compromiso y comunicación son los tres pilares de una relación sana; el desequilibrio de género en plataformas genera frustración diferenciada.
- 82.991 divorcios en España en 2024, aumento del 8,2 por ciento
- 69,2 por ciento de españoles tiene pareja; 73,5 por ciento considera importante mantener relación sentimental
- Tres de cada cuatro usuarios de Tinder son hombres, según Sensor Tower
- Confianza, compromiso y comunicación son los tres pilares de una relación sana
Una psicóloga y sexóloga española analiza cómo las aplicaciones de citas, aunque facilitan conocer gente, generan paradoja de elección y llevan a descartar potenciales parejas, mientras los divorcios suben un 8,2% en 2024.
España registró 82.991 divorcios en 2024, un aumento del 8,2 por ciento respecto al año anterior. Al mismo tiempo, el 69,2 por ciento de los españoles tiene pareja y el 73,5 por ciento considera que mantener una relación sentimental es importante para ser feliz. Estos números conviven en una sociedad que sigue buscando el vínculo de pareja, pero que también muestra menos tolerancia hacia las relaciones que generan insatisfacción.
Mireia Muñoz, psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja especializada en salud mental y relaciones afectivas, ha reflexionado recientemente sobre por qué cada vez más personas sienten que encontrar pareja se ha vuelto más complicado. Su respuesta es contundente: no es difícil encontrar una conexión emocional o física con otra persona. El verdadero desafío está en construir un vínculo que perdure. "Tenemos muchísimas opciones, pero nos cuesta sostener ese vínculo y quedarnos", explica. Detrás de esa dificultad hay expectativas elevadas y el desgaste emocional que dejan las experiencias anteriores. Cuando alguien llega a una aplicación de citas frustrado por intentos previos, le cuesta cambiar de perspectiva y darle a la siguiente conexión una oportunidad real.
Para Muñoz, cualquier relación sana descansa sobre tres pilares: confianza, compromiso y comunicación. Si falla alguno de ellos, el vínculo se resquebraja. Pero hay algo más: la capacidad de gestionar los conflictos no depende de si discutimos, sino de cómo lo hacemos y cómo resolvemos las situaciones que surgen. Las aplicaciones de citas, sin embargo, operan bajo una lógica diferente. Facilitan conocer gente y establecer nuevas conexiones, pero sus filtros también permiten descartar personas con las que, fuera de la pantalla, podría surgir compatibilidad real. "Nos hacen descartar personas que quizá nos enamorarían y estamos eliminando un abanico de posibilidades", advierte.
Esta dinámica se explica a través de lo que Muñoz llama la paradoja de la elección. Cuantas más opciones tenemos, más difícil resulta elegir, porque siempre existe la posibilidad de que haya alguien más compatible esperando en el siguiente perfil. Esa mentalidad hace que sea más complicado apostar realmente por alguien. En una sociedad acostumbrada a la inmediatez, las relaciones sentimentales también se han visto condicionadas por la búsqueda constante de emociones intensas. Se busca ese enamoramiento rápido, ese golpe de adrenalina. Cuando aparece un amor seguro, maduro o una relación estable, muchas veces emergen las heridas no resueltas que pueden boicotear todo.
El desequilibrio de género en estas plataformas amplifica estos problemas. Según estimaciones de Sensor Tower recogidas por Financial Times, cerca de tres de cada cuatro usuarios de Tinder son hombres. Ese desequilibrio genera frustración diferenciada: los hombres encuentran muy difícil conseguir citas, mientras que las mujeres experimentan una sensación de agobio por el constante flujo de solicitudes. La socialización y la educación emocional también influyen. Las mujeres pueden buscar pareja en estas aplicaciones, pero si no la encuentran, terminan frustrándose. Para los hombres que buscan una conexión física o una relación esporádica, puede resultar más sencillo encontrar una respuesta. El problema es que cuando finalmente aparece alguien con potencial, muchos hombres llegan desgastados por intentos anteriores.
Muñoz insiste en que las aplicaciones deben ser un puente hacia el encuentro presencial, no un sustituto. Una vez que ha habido algunas conversaciones, es mejor quedar para tomar un café y ver qué ocurre. Alargar la conversación en línea durante semanas genera frustración innecesaria. La investigadora estadounidense Liesel L. Sharabi ha documentado que las relaciones iniciadas en aplicaciones siguen una trayectoria similar: primero la conversación digital, después el encuentro cara a cara. Sus estudios muestran que la química, la atracción y la compatibilidad solo pueden evaluarse plenamente cuando las personas interactúan en persona, donde entran en juego el lenguaje corporal, el tono de voz y la espontaneidad, señales que el texto no transmite.
La convivencia emocional con otra persona actúa como un espejo de los conflictos internos. Una pareja refleja nuestros miedos y fantasmas, especialmente cuando situaciones cotidianas sacan a la luz aquello que todavía no hemos resuelto interiormente. Construir un vínculo sólido implica atreverse a mostrarse tal y como uno es, desprenderse de esas capas protectoras que nos mantienen aislados. Muñoz ha observado en su consulta cómo el desarrollo personal se ha convertido en un criterio de selección de pareja. Una paciente le contó hace poco que cuando alguien le dice que nunca ha ido a terapia, ya lo descarta, sin importar la edad ni los gustos. Para Muñoz, una relación saludable no puede sustentarse en que uno de sus miembros asuma el papel de salvador del otro. No estamos para ser educadores o padres de nuestra pareja. Cada uno debe realizar su propio proceso de autoconocimiento y crecimiento, idealmente con ayuda profesional si es necesario.
Notable Quotes
Tenemos muchísimas opciones, pero nos cuesta sostener ese vínculo y quedarnos— Mireia Muñoz, psicóloga y terapeuta de pareja
Las aplicaciones deben entenderse como un puente hacia el encuentro presencial, no como un sustituto de este— Mireia Muñoz
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué crees que las aplicaciones de citas, que teóricamente deberían facilitar encontrar pareja, terminan siendo un obstáculo?
Porque ofrecen demasiadas opciones y muy poco tiempo para conocer realmente a alguien. Cuando ves diez perfiles en una tarde, es fácil pensar que el siguiente será mejor.
Pero ¿no es mejor tener opciones que no tenerlas?
Sí y no. Tener opciones es bueno, pero cuando las opciones son infinitas, nos quedamos paralizados. Es como estar en un restaurante con cien platos: terminas sin pedir nada porque crees que hay algo mejor que no has visto.
¿Entonces el problema no es la aplicación, sino cómo la usamos?
Exacto. Las aplicaciones son herramientas neutrales. El problema es que la forma en que están diseñadas refuerza nuestras peores tendencias: la búsqueda de lo perfecto, el miedo a comprometerse, el desgaste emocional.
¿Qué diferencia hay entre conocer a alguien en una aplicación y conocerlo en la vida real?
En la vida real, hay señales que no puedes fingir: cómo alguien te mira, cómo suena su risa, cómo se mueve. En una pantalla, todos podemos ser quienes queremos ser. La química real solo aparece cuando estáis juntos.
¿Crees que la gente debería dejar de usar estas aplicaciones?
No. Deberían usarlas como lo que son: una forma de conocer gente. Pero no como un sustituto de la vida real. Conversa un poco, queda para un café, y luego deja que la vida haga su trabajo.