Cuando el director de la CIA John Ratcliffe llegó a Moscú para advertir a Rusia de su derrota en Ucrania, la historia ofreció uno de sus reflejos más incómodos: el mensajero y el receptor comparten, cada uno en su propio teatro de guerra, el mismo dilema irresoluble. Putin en Ucrania y Trump en Irán iniciaron conflictos subestimando a sus adversarios, y hoy ninguno puede avanzar hacia la victoria ni retroceder sin pagar un precio político devastador. En ese espejo compartido se revela algo más antiguo que la geopolítica contemporánea: la trampa que tienden las guerras a quienes las inician con
La visita de la CIA a Rusia expone la trampa estratégica común de Putin y Trump
Más de 1,4 millones de jóvenes rusos muertos, heridos o desaparecidos en Ucrania; casi 200 niños y adultos murieron en ataque con misiles a escuela iraní en febrero.