Tenemos más herramientas para enfrentar la pandemia
En un momento en que la escasez de vacunas amenazaba la respuesta europea a la pandemia, el jefe de diplomacia de la Unión Europea eligió Moscú como escenario para reconocer públicamente la eficacia de la Sputnik V. El gesto de Josep Borrell, respaldado por datos científicos publicados en The Lancet, sugiere que la urgencia sanitaria puede abrir puertas que la geopolítica mantenía cerradas. La humanidad, en sus momentos más apremiantes, tiende a buscar soluciones antes que fronteras.
- Europa enfrenta una crisis aguda de escasez de dosis justo cuando más las necesita, creando una presión insostenible sobre sus líderes para encontrar alternativas.
- La publicación de resultados de fase III en The Lancet —con eficacia superior al 91% y sin efectos secundarios graves— transforma la Sputnik V de promesa rusa a candidata científicamente respaldada.
- Borrell rompe con la cautela europea al elogiar públicamente la vacuna desde Moscú, marcando un viraje diplomático y sanitario que sorprende a Bruselas.
- La Sputnik V ya opera en 18 países y acumula pedidos de más de 1.200 millones de dosis desde 50 naciones, revelando la magnitud del apetito global por inmunización efectiva.
- La pelota queda ahora en la cancha de la Agencia Europea de Medicamentos, cuya decisión determinará si el pragmatismo sanitario supera definitivamente a las reservas geopolíticas.
El viernes 5 de febrero de 2021, Josep Borrell se encontraba en Moscú junto al canciller ruso Serguéi Lavrov cuando pronunció palabras que pocos esperaban escuchar de un alto funcionario europeo: felicitó a Rusia por el desarrollo de la Sputnik V y la calificó como una buena noticia para toda la humanidad. El contexto lo hacía comprensible: días antes, The Lancet había publicado los datos de fase III del fármaco desarrollado por el instituto Gamaleya, mostrando una eficacia superior al 91%, ausencia de efectos secundarios graves y seguridad para todos los grupos de edad.
Borrell no ocultó su satisfacción ante esos resultados y fue directo sobre sus expectativas: quería que la Agencia Europea de Medicamentos certificara la vacuna para uso en los Estados miembros. Europa atravesaba entonces una escasez crítica de dosis, y la posibilidad de sumar otra herramienta de inmunización tenía un atractivo sanitario innegable.
Para ese momento, la Sputnik V ya contaba con aprobación regulatoria en dieciocho países —entre ellos Argentina, México y los Emiratos Árabes Unidos— y sus creadores reportaban solicitudes de más de 1.200 millones de dosis provenientes de cincuenta naciones. Esas cifras reflejaban la desesperación global por acceder a vacunas efectivas.
El reconocimiento de Borrell marcaba un giro significativo: durante meses, la UE había guardado distancia frente a los desarrollos farmacéuticos rusos. Pero la evidencia científica parecía estar redibujando la ecuación. La pregunta que quedaba abierta era si la Agencia Europea de Medicamentos seguiría el mismo camino y aprobaría la Sputnik V para los veintisiete Estados miembros.
Josep Borrell, el máximo responsable de diplomacia de la Unión Europea, se encontraba en Moscú cuando decidió hacer una declaración que sorprendería a muchos en Bruselas. De pie junto al ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, Borrell no dudó en elogiar públicamente el desarrollo de la vacuna Sputnik V. "Felicito a Rusia por su éxito y es una buena noticia para toda la humanidad, porque significa que tenemos más herramientas para enfrentar la pandemia", dijo durante una conferencia de prensa el viernes 5 de febrero de 2021.
La vacuna en cuestión había sido desarrollada por el instituto Gamaleya de Moscú, y apenas días antes, la prestigiosa revista científica The Lancet había publicado los datos de su fase III de ensayos clínicos. Los resultados mostraban que el fármaco alcanzaba una eficacia superior al 91 por ciento, no provocaba efectos secundarios graves y era seguro para todos los grupos de edad. Para Borrell, la publicación en una revista de tanto peso científico era motivo de satisfacción genuina. "Estoy muy feliz de leer el informe científico publicado en The Lancet, que explica el desempeño de la vacuna rusa", expresó.
Lo que Borrell buscaba era que la Agencia Europea de Medicamentos certificara la vacuna para su uso en territorio de la Unión Europea. En ese momento, Europa enfrentaba una crisis de escasez de dosis, y la posibilidad de contar con otra herramienta de inmunización era atractiva desde el punto de vista sanitario. "Espero que la agencia médica europea pueda certificar la eficacia de esta vacuna para ser utilizada en los Estados de la Unión Europea. Será una buena noticia, porque, como saben, estamos ante una escasez de vacunas", señaló el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.
Para ese momento, la Sputnik V ya había ganado aprobación regulatoria en dieciocho países alrededor del mundo. Entre ellos figuraban Argentina, Bolivia, Emiratos Árabes Unidos, Irán, México, Nicaragua y Venezuela. Pero el alcance potencial era mucho mayor. Los creadores del fármaco reportaban haber recibido solicitudes de más de mil doscientos millones de dosis provenientes de cincuenta naciones distintas. Esos números reflejaban la urgencia global por acceder a cualquier vacuna efectiva contra el coronavirus.
La declaración de Borrell representaba un giro notable en la postura europea hacia la vacuna rusa. Durante meses, la Unión Europea había mantenido cierta distancia respecto a los desarrollos farmacéuticos rusos, pero la evidencia científica publicada en The Lancet parecía haber cambiado la ecuación. El reconocimiento público de un líder europeo de alto nivel sugería que, al menos en términos sanitarios, la pragmática estaba ganando terreno sobre las consideraciones geopolíticas. La pregunta que quedaba pendiente era si la Agencia Europea de Medicamentos seguiría el mismo camino que Borrell y aprobaría el uso de la Sputnik V en los veintisiete Estados miembros.
Notable Quotes
Felicito a Rusia por su éxito y es una buena noticia para toda la humanidad, porque significa que tenemos más herramientas para enfrentar la pandemia— Josep Borrell, jefe de diplomacia de la Unión Europea
Espero que la agencia médica europea pueda certificar la eficacia de esta vacuna para ser utilizada en los Estados de la Unión Europea. Será una buena noticia, porque estamos ante una escasez de vacunas— Josep Borrell
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué un funcionario europeo de tan alto nivel se toma la molestia de elogiar públicamente una vacuna rusa?
Porque en febrero de 2021, Europa estaba desesperada. Había escasez de dosis, la campaña de vacunación iba lenta, y cualquier herramienta adicional que funcionara era bienvenida, sin importar su origen.
Pero ¿no había tensiones políticas entre Europa y Rusia en ese momento?
Las había, claro. Pero Borrell estaba siendo pragmático. Los datos científicos en The Lancet eran sólidos: más del 91 por ciento de eficacia. Eso es difícil de ignorar cuando tu población está esperando vacunas.
¿Qué significa que dieciocho países ya la hubieran aprobado?
Significa que la Sputnik V no era un experimento desconocido. Había sido validada por reguladores en lugares tan diversos como Argentina, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Eso le daba credibilidad.
¿Y esas solicitudes de mil doscientos millones de dosis?
Eso es el verdadero indicador. Cincuenta países pidiendo dosis. Eso demuestra que, más allá de la política, los gobiernos veían valor real en esta vacuna.
¿Qué pasaba entonces con la aprobación europea?
Eso era lo pendiente. Borrell esperaba que la Agencia Europea de Medicamentos la certificara. Pero eso requería que los reguladores europeos hicieran su propio análisis, independientemente de lo que dijera un político.