En un momento en que el orden internacional se reorganiza y las alianzas históricas se tensan, Úrsula von der Leyen propuso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo una figura inédita: la de 'miembro asociado' de la Unión Europea, pensada para Canadá. La iniciativa responde a la fractura de las relaciones entre Ottawa y Washington —marcada por aranceles y provocaciones territoriales— y busca anclar a Canadá en una arquitectura europea de cooperación sin exigirle la adhesión plena. Es una puerta abierta, pero el camino que conduce a ella está sembrado de negociaciones internas, resistencias in