En un giro sin precedentes, la Unión Europea ha suspendido su histórica preferencia por componentes de origen europeo para permitir que Ucrania fabrique sistemas de defensa aérea Patriot con piezas de cualquier proveedor aliado, financiados con el préstamo comunitario de 90.000 millones de euros. La decisión revela una verdad antigua: cuando la supervivencia de una nación está en juego, las preferencias comerciales ceden ante la necesidad de proteger vidas. Bruselas no abandona sus principios industriales, sino que reconoce que hay momentos en que la eficacia defensiva debe preceder a la polít