La UE flexibiliza normas de fusiones para crear 'campeones europeos' que compitan con EEUU y China

Los gobiernos no quieren ceder sus líderes nacionales
El obstáculo político fundamental que impide que las megafusiones europeas se materialicen, a pesar del cambio regulatorio.
Mark

¿Por qué la UE cambió de opinión sobre las fusiones? Hace poco rechazaron la de Alstom y Siemens.

Mimi

El crecimiento económico europeo se ha estancado. Mientras Europa crece al 1,3-1,5% anual, Estados Unidos crece al 2,2% y China al 5%. Los gobiernos de Francia y Alemania presionaron para que Bruselas permitiera que las empresas alcanzaran la escala necesaria para competir globalmente.

Luke

Pero ¿realmente cambió la política, o solo el discurso? Von der Leyen dice que necesitamos campeones europeos, pero Teresa Ribera, otra comisaria, dice que no existe un verdadero mercado único. Eso suena a contradicción.

Mimi

Es exactamente eso. La Comisión está dividida. Ribera tiene un punto: las empresas pueden vender a 450 millones de consumidores, pero enfrentan veintisiete sistemas tributarios y regulatorios diferentes. Eso es un obstáculo real.

Mark

Entonces, ¿cuáles son las fusiones más probables?

Mimi

La encuesta de Financial Times identificó siete posibilidades principales: Deutsche Telekom con Orange en telecomunicaciones, Airbus con Saab en defensa, Iberdrola con Enel en energía, Deutsche Bank con BNP en banca, ASML con Mistral en IA, Sanofi con Bayer en farmacéutica, y Siemens con Schneider en automatización industrial.

Luke

Pero la encuesta también dice que la mayoría de los expertos es escéptica sobre que estas operaciones se autoricen. ¿Por qué incluir siete ejemplos si casi nadie cree que sucederán?

Mimi

Porque muestran lo que Europa podría hacer si realmente quisiera. Pero los obstáculos son políticos, no técnicos. Los gobiernos no quieren ceder sus campeones nacionales. Les preocupa el traslado de sedes, la pérdida de empleos, el cierre de fábricas.

Mark

¿Hay alguna fusión que ya esté en marcha?

Mimi

Kone de Finlandia está adquiriendo TK Elevator de Alemania por 29.400 millones de euros para crear la mayor empresa de ascensores del mundo. Y hay conversaciones sobre una posible fusión entre Airbus, Thales y Leonardo para competir con SpaceX.

Luke

Pero eso es una adquisición finlandesa de una empresa alemana, no una consolidación paneuropea. Y las conversaciones sobre Airbus-Thales-Leonardo llevan años sin concretarse. ¿Cuánto tiempo más puede Europa esperar?

Mimi

Ese es el riesgo real. Si la consolidación no ocurre pronto en sectores estratégicos como telecomunicaciones o defensa, Europa quedará rezagada frente a potencias que ya tienen campeones globales consolidados.

  • La UE presentó nuevas directrices sobre fusiones en 2026 para facilitar consolidación en sectores estratégicos
  • Europa crece al 1,3-1,5% anual, frente al 2,2% de EEUU y el 5% de China
  • Encuesta a más de 30 bancos, bufetes y ejecutivos identificó 7 posibles megafusiones estratégicas
  • Kone adquiere TK Elevator por 29.400 millones de euros para crear la mayor empresa de ascensores del mundo
  • ASML, la empresa más valiosa de Europa con 561.200 millones de euros, domina el mercado de equipos de litografía para chips

La UE presentó nuevas directrices sobre fusiones en 2026 para crear 'campeones europeos' en sectores estratégicos como telecomunicaciones, defensa, energía y tecnología. Europa crece al 1,3-1,5% anual, muy por debajo de EEUU (2,2%) y China (5%), lo que impulsa a gobiernos como Francia y Alemania a presionar por consolidación empresarial.

La Unión Europea relaja sus normas antimonopolio para facilitar megafusiones estratégicas que permitan a empresas europeas competir con gigantes estadounidenses y chinos, aunque expertos advierten que obstáculos políticos y nacionales dificultan su materialización.

Hace algunos años, la Unión Europea rechazó una megafusión que habría unido partes de Alstom, la francesa, y Siemens, la alemana, en lo que se imaginaba como el Airbus del ferrocarril. Fue un momento que pareció cerrar la puerta a los intentos de las mayores empresas europeas por fusionarse y competir de frente contra Estados Unidos y China. Pero la idea nunca desapareció del todo, y ahora ha vuelto con fuerza renovada.

Este año, la Comisión Europea presentó nuevas directrices sobre fusiones diseñadas explícitamente para facilitar las grandes alianzas empresariales en sectores estratégicos. "Necesitamos campeones europeos", declaró la presidenta Ursula von der Leyen, resumiendo en una frase el cambio de dirección en Bruselas. El contexto es claro: durante la última década, el crecimiento económico de la UE ha sido anémico. El PIB real ha crecido entre el 1,3% y el 1,5% anualmente, muy por debajo del 2,2% de Estados Unidos y el 5% de China. Esa brecha competitiva se ha convertido en una obsesión para los gobiernos europeos, especialmente en París y Berlín, que han presionado constantemente a Bruselas para que replantee cómo supervisa las fusiones y permita que las empresas alcancen la escala necesaria para prosperar en mercados globales.

Para entender qué tipo de consolidación podría funcionar, Financial Times realizó una encuesta anónima a más de treinta bancos, bufetes de abogados, firmas de relaciones públicas y ejecutivos líderes en fusiones y adquisiciones, pidiéndoles que identificaran qué empresas deberían fusionarse para crear líderes europeos en sectores estratégicos que van desde la tecnología hasta la defensa y la energía. Las respuestas revelaron un mapa de posibilidades ambiciosas pero también de obstáculos casi insuperables.

En telecomunicaciones, Deutsche Telekom, con una capitalización de 141.400 millones de euros, emerge como el candidato más mencionado para liderar una consolidación junto con Orange, la francesa, que vale 41.300 millones. Una fusión germano-francesa crearía una empresa que prestaría servicios móviles en más de dieciséis mercados europeos, permitiendo que ambas compañías combinaran infraestructuras e invirtieran en tecnologías más avanzadas como el 6G. Pero hay un problema fundamental: ambos gobiernos son accionistas de estas empresas, lo que plantea consideraciones geopolíticas serias. Además, las dos compañías apenas compiten entre sí fuera de Polonia y Eslovaquia, por lo que la consolidación de mercado sería limitada.

En defensa y aeroespacial, Airbus, valorada en 156.000 millones de euros, fue mencionada frecuentemente como un actor clave para fusionarse con empresas como Saab de Suecia, Leonardo de Italia o Thales de Francia, especialmente dado que Rusia continúa su guerra contra Ucrania y Europa necesita urgentemente aumentar la producción de armas. Sin embargo, los intentos anteriores de colaboración entre empresas de defensa han fracasado debido a divisiones políticas e industriales: los países europeos quieren proteger sus campeones nacionales de defensa, y la guerra en Ucrania ha hecho que los gobiernos sean aún más proteccionistas.

En energía, Iberdrola de España, con 131.200 millones de euros, y Enel de Italia, con 91.500 millones, podrían crear un gigante europeo en la transición energética con recursos para invertir en renovables, transmisión y digitalización, reduciendo así los costes para los fabricantes europeos y su desventaja frente a rivales estadounidenses y chinos. Pero el control de fuentes de energía e infraestructura sigue siendo un tema arraigado en el orgullo nacional, y cualquier intento de consolidación probablemente desencadenaría una intervención gubernamental rigurosa.

En tecnología, ASML, la empresa más valiosa de Europa con 561.200 millones de euros, domina el mercado de equipos de litografía para fabricar chips de última generación. Podría aumentar su participación en Mistral, la startup francesa de inteligencia artificial valorada en 20.000 millones, para crear un competidor europeo real en IA. Pero ASML ha sido históricamente reacia a realizar grandes adquisiciones y solo interviene ocasionalmente para asegurar componentes esenciales.

A pesar de que los encuestados opinan que son necesarias normas antimonopolio más flexibles, la gran mayoría expresa escepticismo profundo sobre la posibilidad de que estas operaciones se autoricen. Los intereses nacionales contrapuestos entre los veintisiete Estados miembros, la falta de un verdadero mercado único y la desconexión entre las propuestas para flexibilizar las normas siguen siendo obstáculos clave. Aunque los políticos suelen expresar apoyo público a los campeones europeos, se muestran reacios a ceder sus líderes nacionales. Les preocupa el traslado de sedes al extranjero, la pérdida de empleos y el cierre de fábricas, especialmente en un contexto de estancamiento económico y auge de partidos populistas. Incluso dentro de la propia Comisión hay contradicciones: mientras von der Leyen muestra apertura hacia los campeones europeos, Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, ha desestimado la idea, señalando que no existe un verdadero mercado único en muchos sectores donde la consolidación tendría sentido. Las empresas pueden vender productos a 450 millones de consumidores europeos, pero deben cumplir con veintisiete sistemas tributarios, leyes laborales y normas corporativas diferentes.

Algunas operaciones grandes se vislumbran en el horizonte: la adquisición prevista de TK Elevator por Kone de Finlandia por 29.400 millones de euros para crear la mayor empresa de ascensores del mundo, o una posible fusión entre Airbus, Thales y Leonardo para competir con SpaceX. Pero la consolidación internacional en sectores estratégicos como telecomunicaciones o defensa aún no se ha materializado. Si no ocurre pronto, Europa corre el riesgo de quedarse rezagada frente a potencias que ya han consolidado sus campeones globales.

Necesitamos campeones europeos
— Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea
Si estas operaciones no se concretan, Europa corre el riesgo de quedarse rezagada
— Análisis de expertos consultados por Financial Times
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