La UE aprueba el primer análisis de sangre para diagnosticar COVID prolongado

Aproximadamente uno de cada cinco adultos infectados por coronavirus experimenta síntomas debilitantes a largo plazo que afectan significativamente su calidad de vida.
Tener una herramienta efectiva y objetiva es absolutamente esencial
Un especialista subraya por qué el nuevo análisis de sangre representa un avance crucial para millones de pacientes.

Más de dos años después del inicio de la pandemia, la Unión Europea ha dado un paso significativo en el reconocimiento de una crisis silenciosa: la aprobación del primer análisis de sangre capaz de identificar el COVID prolongado con una precisión superior al 90 por ciento. Para los millones de personas que han vivido con síntomas debilitantes sin un diagnóstico claro, esta herramienta representa no solo un avance médico, sino el reconocimiento de un sufrimiento que durante demasiado tiempo fue invisible. El camino hacia la curación aún es largo, pero al menos ahora comienza con una respuesta.

  • Uno de cada cinco adultos recuperados del coronavirus sigue enfermo meses o años después, sin que los análisis tradicionales pudieran confirmar lo que su cuerpo sentía.
  • La ausencia de un marcador diagnóstico claro dejó a millones de pacientes atrapados entre el escepticismo médico y la desesperación, sin respuestas ni tratamientos.
  • La prueba incellKINE Long Covid detecta células inmunitarias específicas del síndrome post COVID, permitiendo por primera vez distinguirlo objetivamente de enfermedades con síntomas similares.
  • La Unión Europea otorgó la marca CE tras ensayos clínicos con más del 90% de precisión en todas las variantes del SARS-CoV-2, abriendo la puerta a su lanzamiento en Europa este mismo mes.
  • Aunque el diagnóstico es un avance crucial, los especialistas advierten que aún no existe un tratamiento establecido, y que la aprobación en otros países como Reino Unido todavía está pendiente.

Hace más de dos años que el mundo convive con el coronavirus, pero para millones de personas la enfermedad nunca terminó. Uno de cada cinco adultos infectados sigue experimentando fatiga persistente, dificultad para respirar y confusión mental mucho después de superar la infección inicial. El COVID prolongado se ha convertido en una crisis de salud pública propia, tan urgente como la pandemia que lo originó.

El problema central siempre fue el mismo: diagnosticar algo sin marcador claro, que imita a otras enfermedades y afecta a cada persona de manera distinta. Los análisis convencionales no revelaban nada concreto, y muchos pacientes enfrentaron dudas o incomprensión por parte del sistema médico. Ahora, la Unión Europea ha aprobado la prueba incellKINE Long Covid, el primer análisis de sangre diseñado específicamente para identificar esta condición con una precisión superior al 90 por ciento en todas las variantes del SARS-CoV-2.

Lo que distingue a esta prueba es su capacidad de detectar células específicas del sistema inmunitario presentes en el COVID prolongado, diferenciándolo del síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia o la enfermedad de Lyme posterior al tratamiento. En Reino Unido, cerca de dos millones de personas reportaron síntomas que duraron más de cuatro semanas, y el 22 por ciento los mantuvo durante al menos dos años.

Sin embargo, el diagnóstico es solo el primer paso. Bruce Patterson, director ejecutivo de IncellDx, reconoce que el desafío es tanto de diagnóstico como de tratamiento. La doctora Stephanie de Giorgio, asesora del sistema de salud británico, señaló que no existe aún un tratamiento establecido, aunque confía en que la prueba al menos ofrecerá a los pacientes una explicación a su sufrimiento. IncellDx prevé lanzar el análisis en Europa este mes, mientras aguarda aprobaciones regulatorias en otros mercados.

Hace más de dos años que el mundo aprendió a vivir con el coronavirus, pero para millones de personas la enfermedad nunca terminó realmente. Uno de cada cinco adultos que se recuperó de la infección inicial sigue experimentando síntomas debilitantes meses o años después: fatiga persistente, dificultad para respirar, confusión mental. Lo que los médicos llaman COVID prolongado o síndrome post COVID es ahora un problema de salud pública en sí mismo, tan real y urgente como la pandemia que lo originó.

El desafío ha sido siempre el mismo: cómo diagnosticar algo que no tiene un marcador claro, que se parece a otras enfermedades, que afecta a múltiples órganos de formas distintas en cada persona. Los pacientes se sienten mal, profundamente mal, pero los análisis tradicionales no revelan nada concreto. Algunos médicos dudaban. Otros simplemente no sabían qué hacer. Ahora, la Unión Europea acaba de aprobar el primer análisis de sangre capaz de identificar el COVID prolongado con precisión, un avance que ofrece esperanza tanto a los pacientes como a los especialistas que los atienden.

La prueba se llama incellKINE Long Covid In Vitro Diagnostic y recibió la marca CE de la Unión Europea después de que los reguladores evaluaran datos de ensayos clínicos que demostraban una precisión superior al 90 por ciento en todas las variantes del SARS-CoV-2. Lo que hace diferente a este análisis es que detecta células específicas del sistema inmunitario que están presentes en el COVID prolongado, permitiendo a los médicos distinguir esta condición de otras enfermedades con síntomas similares: el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia, incluso la enfermedad de Lyme posterior al tratamiento. Por primera vez, hay una herramienta objetiva.

Los números son contundentes. En Reino Unido, aproximadamente dos millones de personas reportaron síntomas que duraron más de cuatro semanas después de recuperarse de la infección inicial. De ese grupo, el 22 por ciento dijo que sus síntomas persistieron durante al menos dos años. La Organización Mundial de la Salud estima que hasta uno de cada cinco pacientes infectados sufre efectos a mediano y largo plazo. Son cifras que hablan de una crisis silenciosa, de personas cuya vida cambió de manera fundamental y que durante meses o años no tuvieron respuestas.

Pero la aprobación del análisis es solo una parte de la solución. Bruce Patterson, director ejecutivo de IncellDx, la empresa fabricante, reconoce que el COVID prolongado presenta un desafío tanto de diagnóstico como de tratamiento. Tener la capacidad de identificar la enfermedad es esencial, pero los pacientes también necesitan opciones terapéuticas. Hasta ahora, esas opciones son escasas. La doctora Stephanie de Giorgio, asesora del sistema nacional de salud de Reino Unido especializada en COVID prolongado, lo expresó con claridad: no existe un tratamiento establecido para los síntomas. Sin embargo, agregó, si el análisis resulta efectivo, al menos podría dar a los pacientes respuestas sobre por qué se sienten tan mal, algo que muchos han estado buscando durante años.

IncellDx planea lanzar la prueba en Europa este mes, aunque aún debe obtener aprobaciones regulatorias adicionales en otros países, incluido el Reino Unido, antes de que esté disponible en los mercados donde la prevalencia del COVID prolongado sigue en aumento. Es un paso importante, pero apenas el primero. Lo que viene después dependerá de si la comunidad médica y científica puede desarrollar tratamientos que realmente ayuden a las personas a recuperar sus vidas.

Uno de los problemas que permanecerán es que no tenemos ningún tratamiento. Pero si esto resulta efectivo, podría dar a las personas algunas respuestas sobre por qué se sienten tan mal
— Dra. Stephanie de Giorgio, asesora del sistema nacional de salud de Reino Unido
Tener una herramienta efectiva y objetiva para diagnosticar COVID largo es absolutamente esencial
— Bruce Patterson, director ejecutivo de IncellDx
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué ha sido tan difícil diagnosticar el COVID prolongado hasta ahora?

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Porque los síntomas son amplios y vagos: fatiga, problemas respiratorios, confusión mental. Podrían ser muchas cosas diferentes. Un análisis de sangre tradicional no mostraba nada anormal. Los médicos no tenían forma objetiva de confirmar que lo que el paciente describía era realmente COVID prolongado y no otra enfermedad.

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¿Qué hace diferente a este nuevo análisis?

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Detecta células inmunitarias específicas que están presentes en el COVID prolongado. Es como tener una firma biológica única. Eso permite a los médicos diferenciar esta condición de otras que parecen similares pero requieren tratamientos completamente diferentes.

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¿Cuán preciso es?

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Los ensayos mostraron una precisión superior al 90 por ciento en todas las variantes del virus. Es un número sólido, aunque no perfecto. Pero para un primer análisis de este tipo, es un logro significativo.

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¿Qué pasa ahora con los pacientes que ya tienen COVID prolongado?

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Eso es el problema. Tener un diagnóstico es importante, pero muchos pacientes siguen sin opciones de tratamiento. El análisis responde la pregunta de qué tienen, pero no necesariamente cómo curarlo. Algunos han estado enfermos durante dos años o más sin saber por qué.

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¿Cuándo estará disponible?

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El fabricante planea lanzarla en Europa este mes, pero aún necesita aprobaciones en otros países como Reino Unido. Así que depende de dónde vivas. Pero es el comienzo de algo que faltaba hace mucho tiempo.

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