Desde la antigüedad, cuando una potencia emergente desafía el orden establecido, la humanidad paga un precio que rara vez aparece en los titulares: el deterioro del acceso a la educación. La llamada trampa de Tucídides no es solo un patrón de historia diplomática; es una fuerza que comprime presupuestos escolares, empobrece aulas y cierra horizontes a millones de jóvenes en regiones atrapadas entre rivalidades de grandes potencias. La pregunta que persiste es si las instituciones internacionales pueden aprender, antes de que sea demasiado tarde, a proteger los derechos más fundamentales inclus
La trampa de Tucídides y el derecho a la educación
El acceso desigual a la educación afecta a millones de estudiantes en regiones afectadas por tensiones geopolíticas, limitando oportunidades de desarrollo humano.