La Tierra cambia de forma: polos suben y ecuador se hunde, alterando la gravedad

El planeta responde como un cuerpo mucho más flexible de lo que parece
La Tierra se deforma lentamente en respuesta a cambios en la distribución de masa causados por el deshielo polar.
Mark

¿Cómo es posible que los polos suban y el ecuador se hunda al mismo tiempo? ¿No debería el planeta mantener su forma general?

Mimi

El planeta sí mantiene su forma general, pero está cambiando lentamente. Es como si la Tierra fuera un objeto elástico que responde a dónde está el peso. Cuando el hielo desaparece de los polos, la corteza se eleva porque ya no tiene ese peso encima.

Luke

Pero espera. El estudio cubre 1997 a 2015. ¿Cuánto de ese cambio es realmente aceleración y cuánto es variabilidad natural? ¿Hay otros estudios que confirmen esta tendencia?

Mimi

Kotsakis calculó una aceleración de 0,4 milímetros por año y por década. Es pequeño, pero el cambio de 0,5 a casi 1 milímetro anual en menos de dos décadas sugiere que algo está acelerándose.

Mark

¿Y por qué el campo gravitatorio no cambia de la misma manera que la forma sólida?

Mimi

Porque la gravedad responde a dónde está la masa, no solo a la forma. El agua que se derrite en los polos fluye hacia el ecuador. Eso cambia dónde está concentrada la masa del planeta, independientemente de cómo se deforme la corteza.

Luke

Entonces tenemos dos señales diferentes: la forma del planeta y su campo gravitatorio. ¿Cuál es más importante para entender lo que está pasando?

Mimi

Ambas son importantes. La forma nos dice cómo responde la corteza sólida. La gravedad nos dice cómo se redistribuye la masa. Juntas, nos dan una imagen más completa de cómo el planeta está reaccionando al cambio climático.

Mark

¿Esto tiene consecuencias prácticas? ¿Afecta a algo que la gente pueda notar?

Mimi

No en la vida cotidiana. Pero para sistemas de navegación por satélite, para mediciones geodésicas precisas, para entender cómo responde el planeta a cambios en la masa de hielo, es información crucial.

Luke

¿Y el estudio es lo suficientemente robusto? ¿Kotsakis utilizó datos de múltiples fuentes o depende de una sola red?

Mimi

Utilizó redes geodésicas internacionales, así que hay múltiples estaciones de medición. Pero tienes razón en ser cauteloso. Dieciocho años es un período relativamente corto para hablar de aceleración.

  • El ritmo al que los polos se elevan se ha duplicado en apenas dos décadas, pasando de 0,5 mm anuales en los años 90 a casi 1 mm hoy, una aceleración que los científicos consideran significativa.
  • El deshielo masivo en Groenlandia y la Antártida libera la corteza polar de su carga, desencadenando un rebote isostático que deforma la geometría del planeta de forma medible y creciente.
  • El agua liberada por el hielo no desaparece: migra hacia latitudes bajas, hundiendo el ecuador y redistribuyendo la masa de un modo que altera el campo gravitatorio terrestre de manera independiente a los cambios de superficie.
  • La paradoja central del estudio es que la Tierra sólida se vuelve menos achatada mientras que el campo gravitatorio puede volverse simultáneamente más achatado, dos transformaciones reales y coexistentes que ocurren en capas distintas del mismo planeta.

La Tierra, ese cuerpo que imaginamos sólido e inmutable, está reescribiendo silenciosamente su propia geometría: los polos ascienden, el ecuador cede, y el planeta se redondea levemente mientras el hielo de Groenlandia y la Antártida mengua bajo el peso de un clima alterado. Un estudio publicado en el Journal of Geophysical Research documenta esta transformación entre 1997 y 2015, revelando que la forma física del planeta y la distribución de su masa no responden al cambio de la misma manera ni al mismo ritmo. En el fondo, la Tierra nos recuerda que nunca fue un objeto fijo, sino un sistema vivo que respira y se ajusta a cada perturbación que le imponemos.

La Tierra no permanece quieta. Gira, se deforma y redistribuye su masa en respuesta a lo que ocurre en su superficie. Un estudio reciente publicado en el Journal of Geophysical Research ha documentado una de esas transformaciones en curso: los polos se elevan cada vez más rápido mientras las regiones ecuatoriales se hunden, haciendo que el planeta sea ligeramente menos achatado de lo que era.

Christopher Kotsakis, de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, analizó velocidades verticales obtenidas mediante sistemas de navegación por satélite de redes geodésicas internacionales entre 1997 y 2015. Los datos muestran que el levantamiento polar pasó de unos 0,5 mm anuales a finales de los noventa a casi 1 mm hacia el final del período, con una aceleración estimada de 0,4 mm por año y por década.

La causa principal es el deshielo. Al perder volumen las grandes masas de hielo de Groenlandia y la Antártida, la presión sobre la corteza polar disminuye y la Tierra responde elevándose lentamente, en un proceso de ajuste isostático comparable a un colchón que recupera su forma al retirar un objeto pesado. El agua resultante se redistribuye por los océanos, modificando la carga sobre otras regiones y provocando hundimientos en latitudes bajas.

Lo más revelador del estudio es la disociación entre forma y gravedad. Aunque la superficie sólida se vuelve menos achatada, el agua desplazada hacia latitudes bajas concentra masa en el ecuador, lo que puede incrementar el achatamiento del campo gravitatorio. No es una contradicción: la gravedad no mide la posición de la superficie, sino dónde está la masa. El planeta se transforma de dos maneras distintas al mismo tiempo, y ambas son detectables a escala global.

La Tierra no es un objeto fijo. Gira, se deforma, redistribuye su masa y responde continuamente a lo que ocurre en su superficie y en su interior. Un estudio reciente publicado en el Journal of Geophysical Research ha documentado una transformación en curso: los polos se están elevando a un ritmo cada vez más rápido, mientras las regiones ecuatoriales se hunden. El resultado es que el planeta se está haciendo ligeramente menos achatado. Pero el hallazgo más intrigante es que el campo gravitatorio del planeta no cambia de la misma manera en todas partes.

Para entender esto es necesario separar dos conceptos que tendemos a confundir: la forma física de la Tierra y la distribución de su masa. La primera se puede medir observando cómo se mueve la superficie. La segunda deja su marca en la gravedad. Están relacionadas, pero no son lo mismo. El planeta ya es más ancho en el ecuador que entre los polos, una diferencia de unos 43 kilómetros causada por la rotación, que produce un abultamiento ecuatorial. Pero esa geometría cambia lentamente. Christopher Kotsakis, de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, utilizó velocidades verticales obtenidas mediante sistemas globales de navegación por satélite procedentes de redes geodésicas internacionales para detectar estos cambios. Su análisis cubrió el período entre 1997 y 2015.

Los números son pequeños pero significativos. A finales de los años noventa, las regiones polares se elevaban a un ritmo aproximado de 0,5 milímetros al año. Hacia el final del período estudiado, ese levantamiento se acercaba a 1 milímetro anual, mientras las regiones ecuatoriales experimentaban un hundimiento de magnitud comparable. El efecto conjunto reduce ligeramente el achatamiento de la Tierra sólida. Kotsakis calculó una aceleración del cambio de unos 0,4 milímetros por año y por década, lo que sugiere que el proceso se está acelerando.

La causa principal está en el hielo. Cuando las grandes masas de Groenlandia y la Antártida pierden volumen, disminuye la carga que presiona sobre la corteza en las regiones polares. La Tierra responde elevándose lentamente en un proceso relacionado con el ajuste isostático, como un colchón que recupera su forma cuando se quita un objeto pesado. Al mismo tiempo, el agua procedente del deshielo se redistribuye por los océanos y modifica la carga que soportan otras regiones. El planeta responde como un cuerpo mucho más flexible de lo que parece: donde se retira masa puede producirse un pequeño ascenso; donde se añade puede aparecer un hundimiento.

Pero aquí aparece la parte más interesante del estudio. La Tierra sólida se está haciendo ligeramente menos achatada, mientras que la redistribución de masa asociada al agua puede hacer que el campo gravitatorio aumente su achatamiento. No es una contradicción. La gravedad no mide simplemente la posición de la superficie: responde a dónde está concentrada la masa. El agua que abandona las regiones polares termina desplazándose hacia latitudes más bajas. Por eso, aunque la superficie sólida se deforme de una determinada manera, el movimiento de esa masa modifica simultáneamente el campo gravitatorio. El planeta está transformándose de dos formas distintas al mismo tiempo, y ambas son detectables a escala planetaria.

La Tierra sólida se está haciendo ligeramente menos achatada, mientras que la redistribución de masa asociada al agua puede hacer que el campo gravitatorio aumente su achatamiento
— Christopher Kotsakis, Universidad Aristóteles de Tesalónica
Möchten Sie die ganze Geschichte? Das Original lesen bei La Razón ↗
Kontakt FAQ