La tarifa regulada del gas podría subir más del 50% en octubre sin intervención gubernamental

Más de tres millones de consumidores domésticos y microempresas verían incrementadas significativamente sus facturas de gas si no se implementan medidas de contención.
El Gobierno mantiene un silencio deliberado sobre si intervendrá
Mientras tres millones de hogares esperan saber si habrá un tope a la subida de gas en octubre.
Mark

¿Por qué el Gobierno no ha dicho nada todavía sobre si va a intervenir?

Mimi

Porque está atrapado entre dos presiones. Quiere proteger a tres millones de hogares, pero no tiene Presupuestos nuevos aprobados y ya está gastando en otras medidas fiscales de energía.

Luke

Espera, ¿cuánto costó realmente el tope anterior? Porque el artículo dice 600 millones, pero también menciona 3.000 millones presupuestados.

Mimi

El tope en sí costó 600 millones. Los 3.000 millones eran lo que se había presupuestado para cubrir todos los déficits de las comercializadoras, pero no se gastó todo.

Mark

¿Y por qué el tope anterior funcionó mejor que ahora podría funcionar?

Mimi

Porque los precios internacionales bajaban. Ahora están subiendo, así que el agujero fiscal sería diferente.

Luke

Pero ¿sabemos si subirán o bajarán en los próximos meses? El artículo no lo dice.

Mimi

No, es especulación. Solo sabemos que ahora están altos.

Mark

¿Qué pasó con esos 1,4 millones de clientes que se cambiaron a la tarifa regulada?

Mimi

Abandonaron el mercado liberalizado porque el tope regulado era más barato. Las empresas dijeron que distorsionaba la competencia.

Luke

Pero ¿fue malo para los consumidores? Porque si la tarifa regulada era más barata, ¿no es lo que querían?

Mimi

Sí, pero después el tope desapareció y muchos quedaron atrapados en una tarifa que volvió a subir.

Mark

¿Cuándo sabremos la cifra exacta del aumento?

Mimi

El último día de septiembre. Ahora es solo una proyección de OCU y las empresas.

  • Más de tres millones de consumidores acogidos a la Tarifa de Último Recurso
  • Aumento proyectado del 54% según OCU, superior al 50% según empresas gasísticas
  • Tope anterior (2021-2023) costó 600 millones de euros al Estado
  • 1,4 millones de clientes migraron al mercado regulado en menos de un año durante la crisis anterior

La TUR del gas se revisará trimestralmente con incrementos del 54% según OCU, reflejando el aumento de precios internacionales de energía. El Gobierno podría reimplantar el tope del 5% que aplicó entre 2021 y 2023, aunque mantiene silencio sobre sus intenciones.

La Tarifa de Último Recurso (TUR) del gas natural apunta a una subida superior al 50% a partir de octubre si el Gobierno no interviene, afectando a más de tres millones de consumidores.

A finales de septiembre, España se enfrenta a una encrucijada energética silenciosa. La Tarifa de Último Recurso del gas natural, que protege a más de tres millones de hogares y pequeños negocios, está a punto de dispararse más del 50% cuando entre octubre. La cifra exacta se conocerá el último día de este mes, pero la asociación de consumidores OCU ya calcula un aumento del 54%, mientras que las empresas gasísticas hablan de incrementos superiores al 50%. Todo depende de una fórmula oficial que se revisa cada trimestre y que recoge, principalmente, la volatilidad de los precios internacionales del petróleo.

Esta tarifa regulada protege a casi el 40% de los ocho millones de usuarios de gas del país. Son familias con cocina de gas, calefacción y agua caliente. Cuatro comercializadoras controladas por las grandes empresas del sector les suministran el gas: Naturgy gestiona 3,1 millones de clientes; Iberdrola, 676.000; Endesa, 475.000, y TotalEnergies, 351.000. Para todos ellos, la factura de octubre podría convertirse en un golpe económico considerable cuando llega el otoño y comienza la temporada de calefacción.

El Gobierno mantiene un silencio deliberado sobre si intervendrá. Fuentes del sector especulan con que el Ejecutivo podría recuperar el mecanismo que usó entre 2021 y 2023 durante la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania: un tope que limitaba los aumentos trimestrales al 5% cuando el precio de la materia prima superaba el 15%. El resto del coste lo asumía el Estado a través de los Presupuestos. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se reunió hace poco con petroleros, gasísticas, el gestor del sistema y sindicatos, pero no reveló nada sobre posibles medidas. Solo mencionó que España fue el primer país en rebajar precios de carburantes tras la crisis de Oriente Próximo iniciada en febrero, y que la falta de nuevos Presupuestos complica cualquier intervención. El Ministerio para la Transición Ecológica ha mantenido más de veinte encuentros con representantes energéticos durante el verano, pero tampoco ha comunicado decisiones.

La anterior experiencia de controlar la tarifa dejó lecciones complejas. El tope costó 600 millones de euros al Estado, cifra menor que los 3.000 millones presupuestados inicialmente para cubrir déficits de las comercializadoras. Funcionó porque los precios internacionales bajaron gradualmente, reduciendo también el de la tarifa regulada. Pero generó distorsiones de mercado: en menos de un año, 1,4 millones de clientes abandonaron el mercado liberalizado, donde las empresas negocian precios libremente, para trasladarse a la tarifa regulada. Las comercializadoras denunciaron que el tope se convirtió en el principal competidor de sus ofertas comerciales.

Ahora el Gobierno enfrenta un dilema presupuestario. Si decide reimplantar el tope, tendría menos margen para otras medidas fiscales que también considera: reducir el IVA de la luz del 21% al 10%, como hizo en el segundo trimestre de este año, o mantener la desaparición progresiva del Impuesto Especial de Hidrocarburos en la generación eléctrica, que está prevista hasta finales de 2027. Cada medida consume recursos que el Estado no tiene completamente disponibles sin nuevos Presupuestos aprobados.

El sector energético también ha criticado la propia estructura de la fórmula trimestral de revisión de la TUR. Aunque fue diseñada para proteger a consumidores vulnerables, no está vinculada a la renta de las familias, sino solo a un consumo anual específico. Esto significa que un hogar pobre con calefacción de gas paga según la misma fórmula que una microempresa con mayor capacidad de absorber aumentos. El próximo martes, el Consejo de Ministros revisará el Plan Integral de Respuesta a la Crisis de Oriente Medio, cuyas medidas caducan este mes. Entonces, quizá, el Gobierno rompa su silencio.

España fue el primer país en imponer una rebaja de los precios de los carburantes tras el conflicto desencadenado en febrero por Estados Unidos en Oriente Próximo
— Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía
La falta de nuevos Presupuestos del Estado complica la aplicación de medidas paliativas
— Carlos Cuerpo
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