En un momento en que la soledad suele leerse como carencia, investigadores canadienses proponen una lectura distinta: la soltería, cuando se percibe como espacio de expansión y no de espera, se convierte en terreno fértil para el bienestar emocional. El estudio, publicado en Personality and Social Psychology Bulletin, sugiere que no es el estado civil lo que determina la calidad de vida, sino el significado que cada persona le otorga a ese estado. En esa brecha entre el hecho y su interpretación reside, quizás, una de las palancas más accesibles del florecimiento humano.