En el cruce entre la expansión empresarial y la ingeniería fiscal, Enrique Riquelme, presidente del grupo Cox, ha trasladado su patrimonio personal a Panamá, donde su grupo ha establecido la sede regional para América tras adquirir las operaciones de Iberdrola en México. El movimiento, que coincide con una apuesta estratégica por el mercado energético latinoamericano, plantea preguntas antiguas sobre los límites entre la optimización legítima y la responsabilidad fiscal de quienes construyeron su fortuna en suelo español. Como ocurre con frecuencia en estos reordenamientos de capital, lo que s