En un mundo donde la información se multiplica sin cesar, dos jóvenes estudiantes de negocios plantean una paradoja que define nuestra era: nunca hemos sabido tanto y nunca ha sido tan difícil discernir la verdad. Ante la avalancha de datos generados por algoritmos e inteligencia artificial, lo que verdaderamente escasea no es el conocimiento, sino el criterio para evaluarlo. La pregunta que emerge no es cuánta información tenemos, sino si hemos aprendido a habitarla con sabiduría.