Los párpados, estructuras que parpadeamos sin pensar, sostienen en silencio la salud de nuestra mirada: distribuyen lágrimas, protegen la córnea y regulan el drenaje lagrimal. Cuando fallan, síntomas como el escozor o la ptosis revelan que lo que parecía un asunto estético es, en realidad, una cuestión funcional. La especialista Pilar Albero recuerda desde Policlínica Gipuzkoa que intervenciones como la blefaroplastia no buscan solo mejorar la apariencia, sino devolver al ojo su capacidad de protegerse y ver con claridad.