La telemedicina y aplicaciones de salud benefician principalmente a poblaciones urbanas con ingresos altos, dejando fuera a comunidades rurales y grupos socioeconómicamente desfavorecidos. Los algoritmos de inteligencia artificial pueden perpetuar sesgos históricos si se entrenan con datos que reflejan exclusiones previas del sistema sanitario.
La salud digital promete innovación, pero ¿también está aumentando la desigualdad?
Poblaciones rurales, personas de bajos ingresos, mayores adultos, personas con discapacidades y grupos lingüísticos minoritarios quedan excluidos de servicios de salud digital, profundizando brechas de acceso a atención médica.