Durante catorce años, investigadores brasileños siguieron a más de mil setecientos adultos mayores en Florianópolis y descubrieron que la salud de la boca —la capacidad de masticar, tragar y conservar los dientes— predice con notable fuerza si una persona podrá vestirse, comer y bañarse sin ayuda en la vejez. Lo que ocurre en la boca, revela este estudio, no se queda en la boca: se propaga hacia la nutrición, la participación social y la autonomía que define una vida vivida en los propios términos. La evidencia invita a repensar el cuidado odontológico en adultos mayores no como un servicio se