La revolución renovable de España abarata la luz pese a la crisis energética global

Las renovables actúan como escudo frente a la inestabilidad global
Mientras los precios del gas se disparan en Europa, España contiene sus facturas de luz gracias a la eólica y solar.

En un momento en que la inestabilidad energética global presiona las economías europeas, España ofrece una lección silenciosa pero elocuente: la apuesta sostenida por las energías renovables puede convertirse en un escudo real contra la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles. Mientras sus vecinos absorben el impacto de precios mayoristas desbocados, los hogares españoles ven bajar sus facturas, fruto de una transformación estructural que duplicó la capacidad eólica y solar del país desde 2019. No es fortuna ni geografía lo que explica la diferencia, sino una decisión política mantenida en el tiempo.

  • El cierre del estrecho de Ormuz disparó los precios energéticos en Europa, pero España amortiguó el golpe: su precio mayorista en marzo fue de 42 €/MWh frente a los 143 €/MWh de Italia.
  • La dependencia del gas en la fijación de precios eléctricos españoles se desplomó del 52% en 2021 al 9% en 2026, gracias a más de 40 GW de nueva capacidad renovable instalada.
  • Un apagón masivo en abril de 2025 sembró el caos en el país, pero en lugar de frenar la transición, el Gobierno aceleró la instalación renovable hasta 1,3 GW mensuales en los meses siguientes.
  • El resto de Europa acumula una factura de 60.000 millones de euros ligada al conflicto energético, destinando menos del 5% a electrificación, la única inversión que reduce la exposición estructural.
  • España impulsa ahora el almacenamiento con baterías en plantas renovables existentes para reducir aún más el papel del gas y blindar las facturas frente a futuras crisis.

Mientras la crisis energética global encarece la electricidad en gran parte de Europa, los hogares españoles viven algo inusual: sus recibos bajan. Desde que el cierre del estrecho de Ormuz sacudió los mercados en marzo, cada familia española ha ahorrado unos diez euros mensuales. En Italia, mucho más dependiente del gas, el precio mayorista alcanzó los 143 €/MWh en ese período. En España rondaba los 42 €. La diferencia no es casual: es el resultado de una apuesta nacional sostenida por las energías limpias.

Desde 2019, España ha duplicado su capacidad eólica y solar, sumando más de 40 GW de nueva potencia renovable, solo superada en la UE por Alemania. Este crecimiento, que se aceleró un 37% entre 2021 y 2025, ha transformado la estructura de precios del sistema eléctrico. Hace cinco años, el gas determinaba el precio de la luz en más de la mitad de las horas del año; hoy lo hace en apenas el 9%. Las renovables actúan como escudo contra la volatilidad de los combustibles fósiles.

Chris Rosslowe, del laboratorio energético Ember, advierte que esta ventaja no es exclusiva de España: cualquier país europeo podría aprovechar mejor sus propios recursos eólicos y solares. Sin embargo, la UE en conjunto ha incrementado sus importaciones de combustibles fósiles desde el inicio del conflicto con Irán, acumulando una factura de 60.000 millones de euros, de los cuales menos del 5% se ha destinado a electrificación.

El Gobierno también actuó en el frente fiscal: entre marzo y mayo de 2026 aplicó recortes temporales de impuestos que restaron ocho euros de la factura mensual típica, intentando corregir una disparidad en la que los impuestos sobre la electricidad eran 4,2 veces más altos que los aplicados al gas fósil.

El camino no estuvo exento de turbulencias. Un apagón masivo en abril de 2025 sumió al país en el caos durante horas. Pero el Gobierno no permitió que la crisis frenara el impulso: entre mayo de 2025 y febrero de 2026, España añadió un promedio de 1,3 GW mensuales de capacidad renovable, por encima del ritmo anterior. Ahora impulsa el almacenamiento con baterías en plantas existentes para reducir aún más el papel del gas. Mientras Europa debate su respuesta a la crisis energética, España está demostrando que la solución no es importar más combustibles fósiles, sino construir la capacidad de generar energía limpia a escala.

Mientras la crisis energética global ha disparado las facturas de electricidad en gran parte de Europa, los hogares españoles están experimentando algo inusual: sus recibos de luz bajan. Desde que el cierre del estrecho de Ormuz en marzo desencadenó una guerra que sacudió los mercados energéticos mundiales, cada familia española ha ahorrado aproximadamente diez euros mensuales en electricidad. En Italia, país vecino y mucho más dependiente del gas, el precio mayorista alcanzó los 143 euros por megavatio hora en marzo. En España, en el mismo período, rondaba los 42 euros. La diferencia no es accidental. Es el resultado de una apuesta nacional sostenida por abandonar los combustibles fósiles.

Desde 2019, España ha duplicado su capacidad de generación eólica y solar, sumando más de 40 gigavatios de nueva potencia renovable, una cifra que solo Alemania ha superado en la Unión Europea. Este crecimiento explosivo, que aceleró un 37 por ciento entre 2021 y 2025, ha transformado la estructura de precios de la electricidad española. Hace apenas cinco años, el gas determinaba el precio de la luz en más de la mitad de las horas del año. Hoy lo hace en apenas el nueve por ciento. Las energías limpias actúan como un escudo contra la volatilidad de los mercados globales de combustibles fósiles. Cuando el gas se dispara, las renovables contienen el daño. Cuando el carbón era una cuarta parte de la electricidad española hace una década, en agosto de 2025 el país no utilizó generación con carbón en absoluto.

La velocidad de este cambio desafía la narrativa de que la transición energética es lenta o imposible. Chris Rosslowe, autor de un análisis del laboratorio de ideas energético Ember, subraya que no se trata de una ventaja única de España. "Cualquier país europeo podría aprovechar mejor sus propios recursos eólicos y solares para reducir su dependencia del gas caro", señala. Sin embargo, la mayoría de Europa no lo ha hecho. La Unión Europea en conjunto ha incrementado sus importaciones de combustibles fósiles desde el inicio de la guerra contra Irán, acumulando una factura energética de 60 mil millones de euros vinculada al conflicto. De esa suma, menos del cinco por ciento, apenas dos mil millones, se ha destinado a electrificación, la única inversión que reduce la exposición hoy y refuerza la resiliencia mañana.

España también ha actuado en el frente fiscal. Entre marzo y mayo de 2026, el Gobierno aplicó recortes temporales de impuestos que restaron ocho euros de la factura eléctrica mensual típica de un hogar. Esta medida no solo alivió a los consumidores sino que funcionó como palanca para fomentar la electrificación, clave para reducir la dependencia de combustibles importados. El contexto fiscal es importante: en 2025, los impuestos sobre la electricidad en España eran 4,2 veces más altos que los aplicados al gas fósil, una disparidad que muchos consideran injusta dado que los combustibles fósiles son la causa principal de la crisis climática. El recorte temporal intentó corregir ese desequilibrio.

El camino no ha sido sin obstáculos. En abril de 2025, un apagón masivo sumió al país en el caos: familias a la luz de velas, tráfico colapsado, miles atrapados en túneles de metro, negocios cerrados, imposibilidad de hacer llamadas o transacciones sin efectivo. Un informe de 472 páginas concluyó que fluctuaciones de tensión en cascada causaron el colapso. Pero el Gobierno no permitió que la crisis frenara el impulso renovable. Entre mayo de 2025 y febrero de 2026, España añadió un promedio de 1,3 gigavatios mensuales de capacidad eólica y solar, por encima del ritmo de los doce meses anteriores. El apagón sí obligó a operar la red en modo reforzado para garantizar estabilidad, una medida que, si se levantara, permitiría facturas aún más bajas.

Ahora el Gobierno impulsa nuevas medidas de emergencia destinadas a mejorar la resiliencia del sistema. Entre ellas, facilitar el uso de sistemas de almacenamiento con baterías en plantas renovables existentes, eximiéndolos de evaluaciones ambientales adicionales. Estos desarrollos de almacenamiento deberían reducir aún más el papel del gas en el sistema eléctrico español y su influencia en los precios. Mientras Europa debate cómo responder a la crisis energética global, España está demostrando que la respuesta no es importar más combustibles fósiles. Es construir la capacidad de generar energía limpia a escala.

El crecimiento de la eólica y la solar está actuando como un escudo frente al impacto en los precios de la inestabilidad global. Mientras los precios del gas se disparan, las energías renovables están conteniendo las facturas de la luz de los hogares y las empresas españolas.
— Chris Rosslowe, autor del informe de Ember
No hace falta el sol de España para lograr lo que ha conseguido el país. Cualquier país europeo podría aprovechar mejor sus propios recursos eólicos y solares para reducir su dependencia del gas caro.
— Chris Rosslowe, Ember
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué España logró lo que otros países europeos no han conseguido?

Model

No fue suerte. Fue una decisión política sostenida durante años. Mientras otros países apostaban por gas importado, España invirtió en eólica y solar. Cuando llegó la crisis, ya tenían esa capacidad instalada.

Inventor

Pero ¿no es arriesgado depender tanto de renovables? ¿Qué pasa cuando no hay viento ni sol?

Model

Es una pregunta justa. Por eso el Gobierno está impulsando sistemas de almacenamiento con baterías. El apagón de 2025 mostró que la red necesita estabilidad, pero la respuesta no es volver al gas. Es mejorar la integración de renovables.

Inventor

¿Entonces los diez euros mensuales que ahorran las familias son permanentes?

Model

Parcialmente. Los recortes fiscales fueron temporales, entre marzo y mayo. Pero la reducción en la influencia del gas en los precios es estructural. Mientras las renovables sigan creciendo, los precios deberían mantenerse bajos.

Inventor

¿Qué lección tiene esto para otros países?

Model

Que la transición es posible si se hace con decisión. Alemania añadió más capacidad renovable que España, pero su mercado es el doble. Lo importante es que España demuestra que se puede hacer rápido, incluso después de un apagón masivo.

Inventor

¿Y qué pasa con las petroleras? ¿No se benefician ellas de la crisis?

Model

Sí. Un estudio de Greenpeace mostró que las petroleras europeas ganaban 81,4 millones de euros adicionales cada día desde el inicio de la guerra. Muchos expertos reclaman un impuesto extraordinario sobre esos beneficios excesivos. España está yendo en otra dirección: reduciendo la dependencia del gas, no gravándolo.

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