En el cruce entre la desesperación económica y la guerra moderna, Rusia ha construido una trampa invisible: más de 28.000 personas de al menos 40 países fueron atraídas con promesas de empleo ordinario y enviadas, en cuestión de semanas, al frente de combate en Ucrania. El caso de Matías, español reclutado como cocinero y muerto dos meses después, encarna la dimensión humana de una operación que Amnistía Internacional investiga como posible trata de personas. Lo que está en juego no es solo la suerte de miles de trabajadores vulnerables, sino la pregunta de si la comunidad internacional tiene
La red digital que recluta extranjeros con falsas promesas de trabajo y los envía a la guerra en Ucrania
Soldados reclutados han muerto en combate, como el caso documentado de Matías, quien fue prometido como cocinero y murió dos meses después en Ucrania.