Cuando el cronómetro se detiene, el cuerpo apenas comienza otra fase de su trabajo. En las ciudades donde el running se ha vuelto ritual colectivo, muchos corredores descubren que el progreso no vive solo en los kilómetros recorridos, sino en la calidad del descanso, la hidratación y la escucha atenta de las propias señales fisiológicas. La recuperación, silenciosa e invisible para la foto del grupo, es tan parte del entrenamiento como el esfuerzo mismo.