En las afueras de Buenos Aires, donde el conurbano cede paso a los árboles, el periodista Chiche Gelblung ha construido algo más que una casa de fin de semana: un refugio familiar en Pilar que responde a una filosofía del descanso. La propiedad, con sus arboledas añosas y sus grandes ventanales que disuelven la frontera entre el adentro y el afuera, encarna una idea antigua y persistente —la de que el tiempo libre merece un escenario a su altura. Allí, junto a su esposa y sus nietos, Gelblung practica una forma de retiro que privilegia el verde, la amplitud y la presencia compartida.