Dos personas de la misma edad cronológica pueden habitar mundos psicológicos radicalmente distintos. La ciencia llama 'edad subjetiva' a esa brecha entre los años vividos y los años sentidos, y la investigación de la Universidad de Toronto revela que quienes se sienten más jóvenes cosechan beneficios reales en salud y bienestar, pero también enfrentan una paradoja social: la sociedad los celebra hasta que su vitalidad desafía demasiado lo que se espera de ellos.